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22 de septiembre de 2025 a las 09:10

Góngora Reciclado en Quintana Roo

La reaparición de Mauricio Góngora Escalante en el escenario político quintanarroense, con la mirada puesta en la gubernatura de 2027, ha generado más interrogantes que certezas. Lejos de ser una estrategia política bien calculada, se percibe como una provocación, un acto desesperado de un PRI que parece aferrado a un pasado que los ciudadanos preferirían olvidar. Góngora, quien carga con un pesado historial que incluye acusaciones de peculado, una estancia en prisión y la sombra de la administración de Roberto Borge, se presenta ahora como víctima de persecución política. Sin embargo, esta narrativa se desmorona ante la realidad: la investigación en su contra sigue abierta, y su pasado como alcalde de Playa del Carmen, marcado por la polémica concesión a Aguakan, continúa fresco en la memoria colectiva.

¿Es posible que Góngora realmente aspire a gobernar Quintana Roo en 2027? La lógica indicaría que no. Su figura, lejos de representar renovación o una apuesta de futuro, evoca la corrupción y la opacidad que caracterizaron al PRI en el estado. El intento de “lavarse la cara” bajo el amparo de Félix González Canto, su padrino político, parece una estrategia insuficiente para convencer a un electorado que exige transparencia y un cambio real.

La insistencia del PRI en figuras como Góngora revela una profunda crisis de cuadros al interior del partido. En lugar de apostar por nuevos liderazgos, por caras frescas con propuestas innovadoras, se reciclan a los mismos políticos que han contribuido al desgaste y la desconfianza ciudadana. Esta falta de renovación, esta incapacidad para conectar con las demandas de la sociedad, no solo pone en riesgo las aspiraciones del PRI en 2027, sino que también erosiona la credibilidad del sistema político en su conjunto.

El caso de Góngora no es un hecho aislado. Es un síntoma de una problemática más amplia: la desconexión entre la clase política y la sociedad. Mientras los ciudadanos reclaman un cambio de rumbo, los partidos tradicionales parecen atrapados en una dinámica de reciclaje de figuras desgastadas y discursos vacíos. Este "destape" anticipado, lejos de ser una jugada maestra, expone la pobreza y la desesperación de un PRI que parece no haber aprendido de sus errores. ¿Podrá el partido revertir esta tendencia? El tiempo lo dirá. Lo que es cierto es que, de seguir por este camino, el futuro del PRI en Quintana Roo se vislumbra cada vez más complicado.

Mientras tanto, en Yucatán, la dinámica política presenta un contraste interesante. La alcaldesa de Mérida, Cecilia Patrón, del PAN, fue finalmente invitada a un evento con Claudia Sheinbaum tras tres giras previas de la aspirante presidencial por el estado. Este gesto, aunque tardío, podría interpretarse como un intento de tender puentes entre fuerzas políticas opuestas. La cordialidad entre ambas figuras durante el evento "La Transformación Avanza" genera, al menos, una imagen de diálogo y respeto, algo que escasea en el panorama político actual. ¿Será este un primer paso hacia una mayor colaboración entre diferentes partidos? ¿O se trata simplemente de una estrategia de imagen? El tiempo, una vez más, será el encargado de dar las respuestas. Lo cierto es que, en un contexto político cada vez más polarizado, cualquier gesto de acercamiento entre diferentes fuerzas políticas es, sin duda, una buena noticia.

Fuente: El Heraldo de México