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16 de septiembre de 2025 a las 09:35
Descubre la verdad sobre Gaza
La tensión en Oriente Medio se palpa en el aire, densa y opresiva como el calor del desierto. El Foro Hili en Abu Dabi se convirtió en un escenario donde la tragedia en Gaza y el anhelo de un Estado Palestino resonaron con la fuerza de un trueno. Más allá de los discursos diplomáticos, la cruda realidad se impuso: el conflicto israelí-palestino, ese elefante en la habitación, amenaza con desestabilizar aún más una región ya de por sí convulsa. Y lo que es peor, la sombra de la desconfianza se extiende sobre Estados Unidos, poniendo en jaque su influencia en la zona.
La noticia del bombardeo israelí a Doha, justo en el corazón de las negociaciones para un cese al fuego, cayó como una bomba. No solo por la violencia del acto en sí, sino por su significado simbólico. Doha, sede de la mayor base militar estadounidense en la región, se convirtió en el blanco de un ataque que muchos interpretan como un desafío directo a la autoridad americana. Y aunque los Emiratos Árabes Unidos, anfitriones del foro y firmantes de los Acuerdos de Abraham, mantienen relaciones diplomáticas con Israel, la creciente tensión con sus aliados occidentales es innegable.
La visita del Rey de Jordania a Abu Dabi añadió otro elemento a la compleja ecuación. Su rechazo, junto al del presidente emiratí, a la expansión de los asentamientos israelíes y al desplazamiento forzado de los palestinos, deja claro que la paciencia de los líderes árabes se agota. Sus palabras, cargadas de preocupación, advierten sobre las consecuencias de socavar la solución de dos estados: una amenaza directa a la soberanía, la paz y la estabilidad regional.
Las declaraciones de Lana Nusseibeh, representante del gobierno emiratí, resuenan con la misma firmeza. El establecimiento de un Estado Palestino, afirma, es la piedra angular de la paz. Y las acciones anexionistas de Israel no solo ponen en peligro los Acuerdos de Abraham, sino que representan una "línea roja" que no debe cruzarse. Un mensaje claro, directo, sin ambigüedades. Un mensaje que parece ignorar el gobierno israelí, empeñado en una escalada de violencia que solo puede conducir al abismo.
La unidad inesperada entre Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Qatar, tradicionalmente rivales, ante el bombardeo de Doha, es un síntoma de la gravedad de la situación. La convocatoria a una cumbre árabe-islámica de emergencia, con la participación de potencias como Türkiye, Paquistán y Malasia, revela la magnitud de la crisis y la necesidad de una respuesta conjunta. Mientras tanto, la visita de emergencia de Marco Rubio a la región, en una misión de control de daños, deja entrever la preocupación de Washington por la pérdida de influencia en un área geopolíticamente clave.
La pregunta que flota en el aire es si Estados Unidos tenía conocimiento previo del ataque israelí a Doha. La creciente desconfianza de los países árabes hacia su antiguo aliado es palpable. ¿Se acerca el fin de los Acuerdos de Abraham? ¿Está Estados Unidos a punto de perder su papel preponderante en Oriente Medio? El futuro se presenta incierto, cargado de interrogantes y teñido por el oscuro presagio de un conflicto que amenaza con extenderse como la pólvora. El mundo observa con atención, conteniendo la respiración, mientras la región se tambalea al borde del precipicio.
Fuente: El Heraldo de México