16 de septiembre de 2025 a las 03:30
Alerta Sarampión: ¿Llega a México?
La sombra del sarampión vuelve a cernirse sobre la Gran Manzana. El bullicio característico de SoHo y el Lower East Side, epicentros de la moda, el arte y la vida nocturna neoyorquina, se ve ahora teñido por la preocupación ante la confirmación de dos nuevos casos de esta enfermedad altamente contagiosa. El Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York no ha tardado en reaccionar, emitiendo una alerta sanitaria que resuena como un llamado a la acción, un recordatorio de la importancia de la vacunación en un mundo cada vez más interconectado.
Imaginen el trajín diario en estas vibrantes zonas: turistas recorriendo las galerías de arte, jóvenes abarrotando los cafés de moda, familias paseando por sus calles emblemáticas. Todos, potencialmente expuestos a un virus que, aunque prácticamente erradicado en el pasado, resurge con fuerza en un contexto de desinformación y reticencia a la vacunación. La alerta sanitaria no es una simple formalidad, es un grito de alarma que nos insta a revisar nuestros carnés de vacunación, a asegurarnos de que nosotros y nuestros seres queridos estemos protegidos.
Treinta años atrás, el sarampión era una enfermedad común, casi un rito de paso en la infancia. Hoy, gracias a la vacunación masiva, se consideraba una amenaza controlada. Sin embargo, la complacencia y la propagación de mitos antivacunas han abierto la puerta a su regreso, poniendo en riesgo no solo a los no vacunados, sino también a aquellos con sistemas inmunitarios debilitados que, por razones médicas, no pueden recibir la vacuna. La solidaridad sanitaria se vuelve crucial: vacunarse no es solo un acto de autoprotección, sino también de responsabilidad colectiva.
El rastreo de contactos se ha convertido en una herramienta fundamental en esta lucha contra el reloj. Las autoridades sanitarias trabajan incansablemente para identificar y notificar a todas las personas que pudieron haber estado expuestas al virus, una tarea titánica en una ciudad tan densamente poblada como Nueva York. La rapidez y la eficiencia son clave para contener la propagación y evitar que el brote se convierta en una epidemia.
El dato de 13 casos confirmados en la ciudad hasta el 12 de septiembre de 2025, junto con los registrados en el resto del estado, nos sitúa frente a una realidad preocupante. No estamos hablando de casos aislados, sino de una tendencia al alza que refleja el resurgimiento del sarampión a nivel nacional. Más de mil casos en Estados Unidos en lo que va del año, la mayoría en personas no vacunadas, pintan un panorama que exige una respuesta contundente y coordinada.
Aunque Nueva York presume de una alta tasa de vacunación, la vulnerabilidad persiste en aquellos que no han completado el esquema de la vacuna MMR (sarampión, paperas y rubéola). Los menores de cinco años, los adolescentes y los viajeros internacionales, grupos particularmente susceptibles, se encuentran en el punto de mira de las campañas de concienciación. La información clara, precisa y accesible es la mejor arma para combatir la desinformación y promover la vacunación.
Si usted o algún miembro de su familia estuvo en SoHo o el Lower East Side en las fechas indicadas por las autoridades, no dude en revisar sus registros de vacunación. Si existe alguna duda, consulte con su médico o acuda a un centro de salud. La fiebre alta, la tos persistente, los ojos rojos y la erupción cutánea son señales de alarma que no deben ignorarse. Ante la menor sospecha, es fundamental buscar atención médica y seguir las recomendaciones de los profesionales.
Los hospitales y centros pediátricos de la ciudad están en alerta máxima. Se han reforzado los protocolos de aislamiento para evitar la propagación del virus dentro de las instalaciones sanitarias. La notificación inmediata de casos sospechosos es crucial para activar los mecanismos de respuesta y control.
Recordemos que el virus del sarampión es altamente contagioso y puede permanecer en el aire hasta dos horas después de que una persona infectada haya abandonado un lugar. Esta característica lo hace especialmente peligroso en espacios cerrados y concurridos. La ventilación adecuada y las medidas de higiene, como el lavado frecuente de manos, son esenciales para minimizar el riesgo de contagio.
La vacuna MMR sigue siendo nuestra mejor defensa. Con una efectividad del 93% tras la primera dosis y del 97% después de la segunda, esta vacuna no solo protege a quien la recibe, sino que contribuye a la inmunidad colectiva, protegiendo también a aquellos que no pueden vacunarse. Vacunarse es un acto de responsabilidad individual y social, una inversión en la salud de todos.
Fuente: El Heraldo de México