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15 de septiembre de 2025 a las 17:20

¿Meteorito o OVNI? El misterio incendia el cielo.

El cielo pampeano se iluminó este fin de semana con un espectáculo celestial que dejó a más de uno boquiabierto. Desde Bahía Blanca hasta La Pampa, testigos presenciales reportaron el avistamiento de una bola de fuego que descendía a gran velocidad, dejando tras de sí una estela naranja incandescente. El evento, capturado en video y rápidamente viralizado en redes sociales, generó un revuelo de especulaciones, desde ovnis hasta chatarra espacial. La intensidad del brillo y la velocidad del objeto llevaron a muchos a pensar en la posibilidad de un encuentro cercano del tercer tipo. ¿Una nave extraterrestre visitando nuestras tierras? La idea, aunque emocionante, pronto se desvaneció ante las explicaciones más plausibles.

El fulgor repentino, seguido de lo que pareció ser una explosión en el cielo, apuntaba a un fenómeno más familiar, aunque no menos fascinante: un meteorito. Las imágenes muestran cómo la bola de fuego, en su vertiginoso descenso, aumentó su luminosidad hasta alcanzar un punto culminante, para luego, aparentemente, desaparecer antes de impactar contra el suelo. Este detalle, la aparente desintegración en el aire, es clave para entender la naturaleza del evento.

Según la NASA, un meteorito es un fragmento sólido que sobrevive a su paso por la atmósfera y alcanza la superficie terrestre. La clave aquí es la palabra "sobrevive". En muchos casos, estos cuerpos celestes, al entrar en contacto con la atmósfera, se calientan debido a la fricción y se desintegran antes de tocar tierra. Lo que observaron los pampeanos podría ser precisamente eso: un meteoroide que no logró completar su viaje hasta la superficie, convirtiéndose en un espectáculo de luz y color en el cielo nocturno.

La estela naranja observada también coincide con la descripción de la NASA. Si bien la agencia espacial menciona que la estela de humo de un meteorito suele ser recta y luego curvarse por el viento, la coloración anaranjada es un indicativo de la composición del objeto. Este color sugiere la presencia de ciertos minerales que, al quemarse en la atmósfera, emiten esa tonalidad particular.

Las redes sociales, como siempre, fueron un hervidero de comentarios. Algunos, con humor, anunciaban el fin del mundo, mientras que otros compartían sus experiencias personales, describiendo con asombro el color verde metálico del objeto y la impresionante estela que dejó a su paso. Relatos como el de quien lo vio caer cerca de San Emilio a las 7:30 de la tarde, con una duración considerable y una brillantez inusual, dan cuenta de la magnitud del evento y de la impresión que causó en quienes tuvieron la fortuna de presenciarlo. Sin duda, este evento nos recuerda la constante actividad en el espacio exterior y la posibilidad, siempre latente, de ser testigos de estos fascinantes fenómenos celestiales. Un recordatorio de nuestra pequeña pero significativa presencia en el vasto universo.

Fuente: El Heraldo de México