15 de septiembre de 2025 a las 09:35
Domina tu energía masculina
En el vertiginoso mundo empresarial actual, donde la competencia es feroz y la presión por el éxito es constante, muchas mujeres ejecutivas hemos desarrollado una poderosa energía masculina, casi como un mecanismo de supervivencia. Esta fuerza nos ha permitido tomar decisiones audaces, establecer orden en medio del caos, enfocarnos en resultados concretos y mantenernos firmes ante la adversidad. Gracias a ella, hemos derribado barreras y conquistado espacios que antes parecían inaccesibles, incluso en sectores tradicionalmente dominados por hombres. Estudios de prestigiosas firmas como McKinsey confirman el impacto positivo de la diversidad de género en el liderazgo, demostrando que las empresas con mayor representación femenina en puestos directivos tienen un rendimiento financiero significativamente superior. Esto se debe a que las mujeres aportamos no solo la determinación y la eficiencia propias de la energía masculina, sino también la empatía, la escucha activa y la creatividad que emanan de nuestra energía femenina.
Sin embargo, el desafío radica en no quedarnos atrapadas en esa energía masculina, en no permitir que nos consuma. Si bien es esencial para abrirnos camino en entornos competitivos, el verdadero poder reside en encontrar el equilibrio, en integrar la fuerza con la sensibilidad, la acción con la intuición. De lo contrario, corremos el riesgo de experimentar agotamiento extremo, perder la conexión con nosotras mismas y sacrificar nuestra bienestar en el altar de la productividad. Un estudio de Deloitte revela que más de la mitad de las mujeres líderes se sienten abrumadas por la constante necesidad de "hacer y resolver", sin darse el espacio para el autocuidado y la introspección.
El liderazgo femenino del siglo XXI no se trata de imitar modelos masculinos ni de reprimir nuestra esencia. Se trata de abrazar la dualidad, de integrar la energía masculina y la femenina en una danza armoniosa y poderosa. Se trata de tomar decisiones estratégicas con empatía, de liderar con firmeza sin perder la conexión humana, de ser eficientes sin renunciar a la creatividad.
Un ejemplo paradigmático de este liderazgo integral es Michelle Obama. Durante su etapa como primera dama de Estados Unidos, demostró una energía masculina admirable al impulsar iniciativas de gran impacto como "Let's Move!", un programa que transformó la conversación sobre la salud infantil. Con visión estratégica y determinación, lideró con firmeza y se abrió paso en escenarios donde la voz femenina a menudo había sido silenciada. Pero lo que la convierte en un verdadero referente es su capacidad para equilibrar esa fuerza con la calidez y la empatía propias de la energía femenina. Su cercanía genuina con la gente, su habilidad para escuchar y conectar desde el corazón, la convirtieron en un símbolo de liderazgo auténtico e inspirador.
Tu energía masculina es un valioso activo. Te ha impulsado, te ha abierto puertas, te ha permitido alcanzar metas ambiciosas. Pero recuerda que su verdadero potencial se despliega cuando se integra con la energía femenina, con tu intuición, tu creatividad y tu capacidad de conectar desde la empatía. El liderazgo femenino no se trata de elegir entre una u otra, sino de encontrar la sinergia, la armonía, la danza perfecta entre ambas fuerzas. Es en ese equilibrio donde reside la clave para un liderazgo auténtico, sostenible e inspirador. No se trata de ser la mejor versión de un hombre en el liderazgo, sino la mejor versión de ti misma.
Fuente: El Heraldo de México