15 de septiembre de 2025 a las 12:30
Crimen ahoga negocios en Morelos
La sombra de la inseguridad se cierne sobre el emprendimiento morelense, asfixiando el potencial de crecimiento de miles de negocios. Los datos del INEGI, como un termómetro económico, revelan una preocupante realidad: la delincuencia se ha convertido en una barrera infranqueable para el desarrollo en el estado gobernado por Margarita González Saravia. No hablamos de cifras abstractas, sino del día a día de las familias que luchan por mantener a flote sus tienditas, peluquerías, farmacias, restaurantes, talleres. Es la angustia constante de no saber si al día siguiente podrán abrir sus puertas, si la extorsión tocará a su puerta, si la violencia se cruzará en su camino.
El crecimiento en el número de unidades económicas, de 96,462 en 2018 a 101,601 en 2023, podría interpretarse como un signo positivo, un indicativo de la resiliencia del espíritu emprendedor morelense. Sin embargo, esta lectura se desdibuja ante la alarmante cifra de negocios afectados por la inseguridad: más de la mitad, 57,404, ven amenazada su supervivencia. Este dato no solo representa un obstáculo para el progreso económico, sino una profunda herida en el tejido social. La inseguridad no solo roba la tranquilidad, sino también las oportunidades, la esperanza de un futuro mejor.
Es desgarrador pensar en el esfuerzo invertido en cada uno de estos negocios, en los sueños que representan, en las familias que dependen de ellos. Y ver cómo la inseguridad, como una plaga silenciosa, corroe los cimientos de su trabajo. La falta de apoyos gubernamentales, denunciada por el 37.6% de los encuestados, agudiza aún más la problemática. Se percibe una falta de respuesta efectiva ante un clamor que resuena en las calles, en los mercados, en cada rincón del estado.
El consumo de alcohol y drogas en la vía pública, junto con los robos y asaltos, se dibujan como los principales fantasmas que acechan a los comerciantes. Escenas que se repiten a diario, normalizando el miedo y la incertidumbre. ¿Cómo puede prosperar un negocio en un ambiente donde la tranquilidad es un lujo? ¿Cómo se puede invertir, innovar, crecer, bajo la constante amenaza de la violencia?
La ENSU confirma lo que la gente vive en carne propia: la percepción de inseguridad en las áreas urbanas va en aumento. El incremento del 80.3% al 83.6% en la capital morelense, entre marzo y junio de 2025, refleja la creciente desconfianza en las autoridades y la sensación de abandono. Es un grito desesperado que exige acciones concretas, no promesas vacías.
Morelos necesita más que nunca una estrategia integral de seguridad que vaya más allá de las cifras y las estadísticas. Se requiere una política pública que escuche las voces de los afectados, que comprenda la complejidad del problema y que ofrezca soluciones reales. Es urgente recuperar la confianza, brindar las herramientas necesarias para que los negocios puedan florecer y devolverle a Morelos la paz y la tranquilidad que merece. El futuro del estado depende de ello.
Fuente: El Heraldo de México