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15 de septiembre de 2025 a las 20:55
Alerta: Tormenta solar impactará hoy
La danza cósmica entre el Sol y la Tierra nos recuerda una vez más la poderosa conexión que nos une al astro rey. En los últimos días, nuestra estrella ha estado particularmente activa, lanzando ráfagas de energía en forma de tormentas geomagnéticas que han llegado a acariciar la magnetosfera terrestre, ese escudo invisible que nos protege de la furia del espacio. La noche del domingo, una tormenta de nivel G3, una fuerza considerable en la escala que mide estos eventos, impactó nuestro planeta, generando un espectáculo de luces celestiales para algunos y ciertos inconvenientes tecnológicos para otros.
Imaginen el Sol como un gigante respirando, y con cada exhalación, inmensas cantidades de plasma y partículas cargadas son expulsadas hacia el cosmos. Estas eyecciones de masa coronal, como las denominan los científicos, viajan a velocidades impresionantes, millones de kilómetros por hora, hasta alcanzar nuestro planeta. Al chocar con el campo magnético terrestre, se produce una perturbación, como una ola que se propaga por la superficie de un lago. Esta interacción, aunque invisible al ojo humano, tiene consecuencias tangibles en nuestro mundo tecnológico.
El pasado domingo, miles de usuarios del servicio de internet satelital Starlink, propiedad de Elon Musk, experimentaron interrupciones en el servicio. Desde la costa oeste hasta la costa este de los Estados Unidos, las quejas se multiplicaron en redes sociales y plataformas de monitoreo. La tormenta geomagnética G3 había interferido con las señales de los satélites, dejando a muchos sin conexión en momentos cruciales. Si bien el servicio se restableció gradualmente, el incidente sirve como recordatorio de la vulnerabilidad de nuestras infraestructuras tecnológicas ante la fuerza de la naturaleza.
Y la historia no termina ahí. Se espera que en las próximas horas una nueva tormenta, esta vez de nivel G2, continúe interactuando con nuestro planeta. Si bien se considera moderada, una tormenta G2 puede generar fluctuaciones en las redes eléctricas, especialmente en regiones cercanas a los polos. Además, las comunicaciones por radio de alta frecuencia, vitales para la aviación y los sistemas de comunicación de largo alcance, podrían verse afectadas. Los habitantes de estados como Alaska, Washington, Montana y otros en el norte del país, deben estar atentos a posibles interrupciones.
Sin embargo, no todo son malas noticias. Estos eventos solares también tienen un lado fascinante. Las auroras boreales, esas cortinas de luz que danzan en los cielos nocturnos, son un producto directo de la interacción entre las partículas solares y la atmósfera terrestre. Durante la tormenta G3, se reportaron avistamientos de auroras en latitudes inusualmente bajas, ofreciendo un espectáculo de color y movimiento a quienes tuvieron la suerte de presenciarlo. Es posible que la tormenta G2 nos regale nuevas oportunidades de contemplar este fenómeno, pintando los cielos con tonos verdes, violetas y rojos.
En definitiva, las tormentas geomagnéticas son un recordatorio de que la Tierra no es un ente aislado, sino parte de un sistema solar dinámico e interconectado. El Sol, fuente de vida y energía, también puede manifestar su poder de maneras sorprendentes. Mientras los científicos continúan estudiando estos fenómenos, nosotros, los habitantes de este planeta, podemos maravillarnos con la danza cósmica que se desarrolla sobre nuestras cabezas y, al mismo tiempo, tomar precauciones ante las posibles consecuencias de la interacción entre nuestra estrella y nuestro hogar terrestre.
Fuente: El Heraldo de México