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23 de junio de 2025 a las 09:45
Trump sacude la OTAN
La sombra de la guerra en Ucrania se cierne inevitablemente sobre la cumbre de la OTAN en La Haya. Una cumbre exprés, reducida a la mínima expresión por la impaciencia del presidente Trump, pero cargada de una trascendencia histórica innegable. No solo marca el debut del controvertido mandatario estadounidense en el escenario atlántico, sino también el estreno del experimentado Mark Rutte como secretario general, un hombre que carga sobre sus hombros la titánica tarea de cohesionar a una alianza sometida a tensiones internas y amenazas externas sin precedentes.
La imagen de una OTAN ampliada con la incorporación de Finlandia y Suecia, fortaleciendo el flanco báltico frente a la amenaza rusa, contrasta con la preocupante realidad que dibuja el propio Rutte: una Rusia rearmandose a un ritmo vertiginoso, con el apoyo de China, Corea del Norte e Irán, y con una capacidad de producción militar que eclipsa la de toda la Alianza. Un fantasma recorre Europa, el fantasma de una Rusia capaz de desafiar militarmente a la OTAN en un plazo de apenas cinco años. Ante este panorama desolador, la meta del 2% del PIB en gasto de defensa, alcanzada por todos los aliados e incluso superada con creces por algunos como Polonia, parece una victoria pírrica.
La propuesta de elevar ese gasto al 5%, con un 3.5% destinado a capacidades militares y el resto a infraestructura y desarrollo industrial relacionado con la defensa, se presenta como la piedra angular de esta cumbre. Si bien algunos países muestran reticencias, la urgencia de la situación y la presión estadounidense probablemente inclinen la balanza hacia su aprobación. La prioridad: reforzar las defensas aéreas y antimisiles, un escudo protector ante la creciente amenaza rusa.
Más allá de la aritmética del gasto militar, subyace una profunda reflexión sobre el papel de la OTAN en un mundo convulso. Mientras en América Latina la Alianza Atlántica es vista con recelo, para muchos países europeos, especialmente en el centro, norte y Balcanes, la OTAN representa la última línea de defensa frente al expansionismo ruso. La elección de La Haya, cuna del derecho internacional, como sede de esta cumbre no es casualidad. Es un recordatorio de que la paz, en ocasiones, no se construye únicamente sobre tratados y tribunales, sino también sobre la capacidad de disuasión, sobre la fuerza que respalda la justicia.
La cumbre de La Haya se presenta como un momento crucial para la OTAN. Un momento para definir su futuro, para reafirmar su propósito y para demostrar su capacidad de adaptación ante un panorama geopolítico cada vez más complejo e incierto. El liderazgo de Rutte y la impredecible presencia de Trump serán las claves para descifrar el rumbo de esta alianza en los próximos años. La paz, en un mundo al borde del abismo, depende de ello.
La Dra. Wojna nos invita a reflexionar sobre la compleja realidad de la seguridad europea, más allá de las simplificaciones y los prejuicios. Su análisis nos recuerda que la paz es un frágil equilibrio, una construcción permanente que requiere no solo diplomacia y derecho, sino también la capacidad de defender los valores que sustentan la convivencia democrática. La cumbre de la OTAN en La Haya es una pieza clave en este complejo juego geopolítico, un juego en el que el futuro de Europa y del mundo está en juego.
Fuente: El Heraldo de México