23 de junio de 2025 a las 08:00
Prepárate para la temporada de huracanes
La furia del Atlántico se despierta. No es un presagio, es una realidad. Este 2025 nos mira con la fuerza desatada de un océano embravecido, prometiendo una temporada de huracanes que podría superar en intensidad y devastación a las más recordadas. Nueve huracanes, cuatro de ellos con la potencia descomunal de un huracán mayor, y un total de diecisiete tormentas importantes. Estos son los números que dibujan un panorama sombrío, un escenario que exige preparación y acción inmediata. No son simples estadísticas, son la premonición de un futuro inmediato que ya está aquí.
Las cálidas aguas del Atlántico tropical, convertidas en un caldero hirviente por el aumento de la temperatura, alimentan la monstruosa energía de estos fenómenos. Los vientos, alterados en su ritmo y dirección, actúan como un fuelle que aviva las llamas de la tormenta. La humedad atmosférica, densa y pesada, completa el cóctel explosivo que se cierne sobre nuestras costas. Un escenario que, según los expertos, podría generar un impacto económico comparable, o incluso superior, a la catástrofe de 2024, cuando las pérdidas aseguradas alcanzaron la escalofriante cifra de 50 mil millones de dólares. Imaginen, por un instante, la magnitud del desastre. Más allá de los fríos números, se esconden vidas truncadas, hogares destruidos, economías devastadas.
Rodrigo Suárez, líder de Riesgos Climáticos y Sostenibilidad de Marsh Latinoamérica, no duda en afirmar que esta tendencia al alza en la intensidad de los huracanes no es una anomalía, sino un síntoma de la profunda crisis climática que estamos viviendo. Sus palabras son una llamada a la acción, una advertencia que no podemos ignorar. No se trata solo de proteger infraestructuras, se trata de salvaguardar comunidades enteras, de asegurar la continuidad de los negocios, de preservar los empleos y las economías locales, en definitiva, de proteger nuestro futuro.
La preparación, insisten los expertos, es la clave para mitigar el impacto de estos eventos catastróficos. No podemos quedarnos de brazos cruzados esperando el embate de la tormenta. Es crucial analizar con anticipación la posibilidad de reubicar operaciones, mantener la comunicación fluida con proveedores y, sobre todo, implementar planes de continuidad que abarquen todos los escenarios posibles: desde la evacuación ordenada hasta la gestión de la comunicación y el respaldo de la información crítica.
Las empresas, sin importar su tamaño o sector, deben entender que la temporada de huracanes 2025 no es una simple probabilidad, sino una certeza. Deben asumir la responsabilidad que les corresponde y tomar medidas proactivas para proteger sus operaciones y, por ende, a sus empleados y a la comunidad en la que operan. Adquirir pólizas de seguros con amplia cobertura para eventos climáticos extremos no es un gasto, es una inversión en la resiliencia del negocio.
La amenaza es real. El tiempo apremia. No podemos permitirnos la inacción. La preparación no es una opción, es una obligación. El futuro de nuestras comunidades y de nuestras economías depende de ello. La temporada de huracanes 2025 nos pone a prueba. Demostremos que estamos a la altura del desafío. El momento de actuar es ahora.
Fuente: El Heraldo de México