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23 de junio de 2025 a las 07:25
Pareja detenida: Abuso obliga a adolescente a huir
La pesadilla vivida por una adolescente de tan solo 14 años en Ciudad Obregón ha sacudido a la comunidad y puesto en evidencia la cruda realidad de la violencia intrafamiliar. Imaginen, por un instante, la vida de esta joven, atrapada en un hogar donde el amor y la protección se habían transformado en miedo y dolor. Entre el 28 de febrero y el 5 de marzo, las paredes de su casa en la colonia El Campanario se convirtieron en testigos silenciosos de un tormento constante. Su propia madre, Claudia Nallely “N”, de 30 años, la sometía a golpes con un cinturón, jalones de cabello y una lluvia de insultos que laceraban su autoestima. No era un episodio aislado, sino una serie de agresiones que se repetían con una crueldad inimaginable.
Y como si el sufrimiento infligido por su madre no fuera suficiente, la presencia de Luis Antonio "N", su padrastro, lejos de ser un refugio, se convertía en una fuente adicional de angustia. No solo se mantenía impasible ante el maltrato, omitiendo su deber de protegerla, sino que también la agredía psicológicamente, profundizando las heridas emocionales de la joven. Imaginen la desesperación de esta niña, sintiendo la mirada indiferente de su padrastro mientras su madre la atacaba. Una traición que, sin duda, marcó su alma con profundas cicatrices.
Pero el horror no terminaba allí. El 2 de marzo, Luis Antonio “N” volvió a humillarla públicamente, exponiéndola ante otros menores de edad. Un acto de crueldad que buscaba no solo herirla a ella, sino también destrozar su imagen frente a sus pares. Como si la violencia física y psicológica no fueran suficientes, la madre, a través de llamadas telefónicas, reforzaba el maltrato verbal, incrementando el temor de la adolescente hasta llevarla al límite. ¿Qué opciones le quedaban a esta joven, acorralada por el terror en su propio hogar? La respuesta, desgarradora pero comprensible, fue la huida.
El 5 de marzo, en un acto que revela la magnitud del daño psicológico infligido, Claudia Nallely “N” se presentó en la casa del padre biológico de la menor, acompañada de policías, no para buscar una reconciliación, sino para intimidarla y continuar con el abuso verbal y psicológico. Una muestra más de la perversidad que imperaba en la dinámica familiar.
Afortunadamente, la voz de la adolescente finalmente fue escuchada. Tras su testimonio, las autoridades decidieron procesar a la pareja. Este caso nos obliga a reflexionar sobre la importancia de estar atentos a las señales de violencia intrafamiliar y a la necesidad de intervenir de manera oportuna para proteger a las víctimas. No podemos permitir que el silencio se convierta en cómplice del sufrimiento. La justicia debe prevalecer y la sociedad debe trabajar unida para erradicar este tipo de violencia que destruye vidas y deja huellas imborrables en el alma de quienes la padecen. Es imperativo brindar apoyo y protección a las víctimas, y asegurar que los responsables sean llevados ante la justicia.
Fuente: El Heraldo de México