23 de junio de 2025 a las 12:30
¡Canasta básica por las nubes!
La inflación, esa silenciosa amenaza que corroe el poder adquisitivo de las familias mexicanas, vuelve a ser protagonista. La Canasta Básica Alimentaria, ese conjunto de productos esenciales que garantizan la subsistencia, se ha encarecido una vez más, alcanzando la cifra de $1,950 pesos en junio de 2025. Un incremento que, si bien parece modesto en su porcentaje (1.21% anual), representa un golpe significativo para los hogares que luchan día a día por llevar alimento a la mesa. No se trata de un hecho aislado, sino de la continuación de una tendencia preocupante que se ha agudizado desde la pandemia. Como si se tratara de una larga resaca económica, seguimos pagando la factura de aquella crisis sanitaria global. Los precios se resisten a ceder, manteniendo una escalada sostenida que pone en jaque la economía familiar.
Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), ha señalado con precisión las causas subyacentes de este fenómeno. No se trata simplemente de una fluctuación del mercado, sino de un entramado complejo de factores que se entrelazan y potencian entre sí. La sequía, un azote implacable para el campo mexicano, ha mermado la producción y afectado la calidad de los alimentos. A menor oferta, mayor precio, una ecuación implacable que se traduce en un mayor gasto para las familias.
Pero la sequía no es la única culpable. La inseguridad, un cáncer que corroe el tejido social y económico del país, también juega un papel fundamental. El cobro de piso y la extorsión, flagelos que azotan al comercio, han incrementado sus nefastas prácticas hasta en un 23.89%, encareciendo aún más los productos y poniendo en riesgo la viabilidad de muchos negocios.
A este cóctel explosivo se suma el aumento en los salarios. Si bien es una medida justa y necesaria para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, también implica un incremento en los costos de producción, que inevitablemente se traslada al precio final de los productos.
El análisis regional revela aún más la complejidad del problema. Quintana Roo, un estado con una importante actividad turística, encabeza la lista de incrementos en el precio de la canasta básica, con un alarmante 8.53%. Le siguen Tamaulipas (6.48%) y Sinaloa (6.43%), estados con un peso significativo en la producción agrícola. Esta disparidad regional pone de manifiesto la necesidad de implementar políticas públicas focalizadas que atiendan las particularidades de cada zona.
A nivel de productos específicos, el frijol, la naranja y el pollo entero encabezan la lista de incrementos. Alimentos básicos en la dieta de los mexicanos, su encarecimiento impacta directamente en la nutrición y el bienestar de las familias. Y como si fuera poco, el brote de gusano barrenador en el ganado ha desatado una especulación en los precios de la carne, agravando aún más la situación.
Ante este panorama desalentador, es crucial que las autoridades implementen medidas efectivas para controlar la inflación y garantizar el acceso a una alimentación digna para todos los mexicanos. Se requieren estrategias integrales que aborden las causas estructurales del problema, desde el fortalecimiento del campo hasta el combate a la inseguridad y la promoción de un comercio justo. El futuro de la alimentación en México está en juego, y no podemos permitir que la inflación siga erosionando el bienestar de las familias.
Fuente: El Heraldo de México