23 de junio de 2025 a las 16:40
¡Alerta! Dolorosa verdad para los que trabajan sentados
El estilo de vida moderno nos ha condenado a la silla. Ocho horas, a veces más, pegados a una pantalla, ya sea en la oficina, en casa o incluso en nuestros momentos de ocio. Muchos creen que compensan este sedentarismo con unas pocas horas de gimnasio a la semana, pero la realidad es mucho más compleja. Como bien afirma Marcos Gómez, preparador físico y dietista, "Si trabajas sentado y vas al gimnasio tres veces por semana, eres una persona sedentaria que entrena". Una frase que, si bien puede sonar dura, encierra una verdad incómoda que debemos afrontar.
No se trata de demonizar el gimnasio, ni mucho menos. El ejercicio estructurado es fundamental para la salud. Sin embargo, no podemos pretender que tres o cuatro horas de entrenamiento compensen el impacto negativo de pasar el resto del día inmóviles. Nuestro cuerpo no está diseñado para la inactividad prolongada. La evolución nos preparó para el movimiento, para la búsqueda constante, para la actividad física como parte integral de la supervivencia.
El problema radica en la falsa sensación de seguridad que nos brinda la rutina de ejercicio. Creemos que con sudar la camiseta unas cuantas veces por semana ya hemos cumplido con nuestro cuerpo. Pero la realidad es que, mientras estamos sentados, nuestro metabolismo se ralentiza, la circulación se dificulta y los músculos se atrofian. Esto nos predispone a un sinfín de problemas de salud, desde obesidad y diabetes hasta enfermedades cardiovasculares y problemas de espalda.
La clave, según Gómez, está en incorporar el movimiento a nuestra vida diaria. No se trata de convertirnos en atletas de élite ni de pasar horas en el gimnasio. Se trata de pequeños cambios, de gestos cotidianos que pueden marcar la diferencia. Subir las escaleras en lugar de usar el ascensor, caminar o ir en bicicleta al trabajo, levantarnos cada hora para estirar las piernas, jugar con nuestros hijos en el parque, hacer la compra cargando las bolsas, limpiar la casa activamente… Todas estas actividades, aparentemente insignificantes, suman y contribuyen a aumentar nuestro NEAT (gasto energético en actividades no relacionadas al ejercicio), un factor crucial para mantener un metabolismo saludable.
Incluso pequeños movimientos mientras estamos sentados, como mover las piernas o cambiar de postura con frecuencia, pueden tener un impacto positivo. Este "fidgeting", aunque pueda parecer una simple inquietud, ayuda a quemar calorías y a mantener activo el sistema circulatorio.
El mensaje es claro: el ejercicio es importante, pero no es suficiente. Debemos romper con la tiranía de la silla y recuperar el movimiento como parte esencial de nuestra vida. No se trata de un sacrificio, sino de una inversión en salud y bienestar. Moverse más no solo nos ayuda a mantener un peso saludable y a prevenir enfermedades, sino que también mejora nuestro estado de ánimo, reduce el estrés y aumenta nuestra energía. En definitiva, nos ayuda a vivir una vida más plena y saludable. Así que, levántate, muévete y comienza a disfrutar de los beneficios de una vida activa. Tu cuerpo te lo agradecerá.
Fuente: El Heraldo de México