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23 de junio de 2025 a las 01:45

¿Venganza iraní? Cómo, cuándo y dónde

La sombra de la guerra se extiende sobre Oriente Medio. Los ecos de las explosiones en las instalaciones nucleares iraníes aún resuenan en los pasillos del poder, generando un clima de incertidumbre y temor a una escalada del conflicto. El embajador iraní ante la ONU, con la vehemencia propia de la indignación, ha denunciado los ataques como actos de agresión, prometiendo una respuesta proporcional. Sus palabras, cargadas de significado, no hacen más que alimentar la tensión, dejando al mundo en vilo, expectante ante la reacción del régimen de los ayatolás.

La incertidumbre es la protagonista de este escenario geopolítico. ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo? Estas son las preguntas que se formulan analistas y expertos internacionales, mientras intentan descifrar los próximos movimientos de Irán. Las opciones son múltiples y van desde ataques con misiles, pasando por ciberataques, hasta acciones de sus aliados en la región. El abanico de posibilidades es amplio y preocupante.

Las declaraciones del excoordinador para Oriente Medio de la administración Biden añaden aún más inquietud al panorama. Misiles, milicias, toma de rehenes… un siniestro menú de represalias que podría desestabilizar aún más la región. La advertencia de Trump, prometiendo una respuesta aún más contundente ante cualquier represalia iraní, contribuye a crear un círculo vicioso de amenazas y contraamenazas, un juego peligroso que podría tener consecuencias devastadoras.

El secretario de Defensa, con un discurso que busca proyectar fuerza y determinación, afirma que los ataques buscan disuadir a Irán. Un intento de influir en la psicología del régimen, de convencerles de que la paz negociada es la mejor opción. Sin embargo, la historia nos enseña que la lógica de la guerra a menudo se rige por emociones y cálculos impredecibles.

Expertos como Karim Sadjadpour, con la perspectiva que otorga el análisis académico, advierten que estos ataques no pondrán fin al largo y complejo conflicto entre Estados Unidos e Irán. Más bien al contrario, podrían abrir un nuevo y peligroso capítulo en esta batalla. La posibilidad de que Irán responda de forma desproporcionada, con acciones que podrían ser consideradas un "suicidio estratégico", es una amenaza real que no se puede ignorar.

El espectro de los ataques a tropas estadounidenses, embajadas e incluso objetivos civiles planea sobre la región. La experiencia demuestra que Irán, con la ayuda de sus aliados, es capaz de golpear instalaciones petroleras y alterar el tráfico marítimo en el Golfo Pérsico. El fantasma de Hezbollah, con su historial de atentados, también se suma a la lista de preocupaciones.

La amenaza de los ciberataques es cada vez más palpable. El aumento exponencial de ataques iraníes contra infraestructura israelí es un indicio de que Estados Unidos también podría ser un objetivo. En el ciberespacio, las fronteras son difusas y las consecuencias de un ataque a gran escala podrían ser devastadoras.

Analistas sugieren que los ataques podrían debilitar aún más al régimen iraní, generando divisiones internas. Sin embargo, otros advierten que una respuesta contundente de Teherán es altamente probable, a pesar de los riesgos. La memoria del ataque iraní de 2020 contra bases en Irak, tras el asesinato del general Soleimani, es un recordatorio de la capacidad de Irán para infligir daño.

A pesar de la pérdida de aliados clave y los golpes sufridos por Hezbollah y los hutíes, la red de actores terroristas y militantes de Irán sigue siendo una amenaza significativa. La tensión se palpa en el aire, mientras el mundo contiene la respiración, esperando el próximo movimiento en este peligroso juego de ajedrez geopolítico.

Fuente: El Heraldo de México