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22 de junio de 2025 a las 22:05

De las redes al quirófano: Valentina Gilabert se recupera

El caso de Valentina Gilabert continúa resonando en las redes sociales, cuatro meses después del brutal ataque que sufrió a manos de la influencer Marianne Gonzaga. A pesar de haber superado el peligro inmediato y concedido una entrevista relatando el horror vivido, la joven modelo se ve obligada a enfrentar una nueva batalla: la del juicio público y la revictimización online. El fin de semana, Valentina alzó la voz para acallar las críticas y los cuestionamientos sobre su recuperación, ofreciendo un crudo testimonio de la dura realidad que ha enfrentado desde el ataque.

La polémica se desató a raíz de un comentario en TikTok que minimizaba la gravedad de las heridas sufridas en la mano de Valentina, contradiciendo las declaraciones iniciales de su madre, Maureen Papon, quien describió la lesión como devastadora. En respuesta, Valentina publicó un video, que rápidamente se viralizó con más de siete millones de reproducciones, mostrando las secuelas del ataque y la limitada movilidad que aún conserva en su mano. La grabación exhibe con crudeza la cicatriz que marca su piel y el esfuerzo que le supone realizar movimientos tan cotidianos como cerrar el puño o rotar la muñeca. Con un mensaje conciso pero contundente, Valentina respondió al odio y a la incredulidad: "Y tenía razón [mi madre], ha sido mucha fisioterapia y mucho esfuerzo. Sí estaba muy mal, pero gracias a Dios me he recuperado muy pronto".

Sus palabras, cargadas de valentía y resignación, desataron una ola de apoyo en redes sociales. Numerosos usuarios expresaron su indignación ante la insensibilidad de quienes cuestionan su recuperación y la revictimizan a ella y a su familia. "Qué miedo las personas que justifican lo que hizo Marianne", "Retrocedimos cuando se culpa a la víctima y no a la culpable", "Para la gente la víctima solo es buena si se muere, si queda viva no", son algunos de los comentarios que reflejan el sentir generalizado. La situación pone de manifiesto la preocupante tendencia a cuestionar el testimonio de las víctimas y a minimizar el impacto de la violencia, especialmente en el entorno digital.

Más allá del debate en redes, el caso de Valentina Gilabert nos obliga a reflexionar sobre la responsabilidad individual y colectiva a la hora de construir un espacio online más seguro y empático. La facilidad para emitir juicios y difundir información sin contrastar puede tener consecuencias devastadoras para las víctimas, que a menudo se ven obligadas a revivir su trauma una y otra vez. Es fundamental recordar que detrás de cada noticia, de cada comentario, hay personas reales que sufren. La solidaridad, el respeto y la presunción de inocencia deben ser los pilares de cualquier conversación, especialmente cuando se trata de temas tan sensibles como la violencia. El proceso judicial contra Marianne Gonzaga y sus presuntos cómplices sigue su curso, pero la herida emocional de Valentina y su familia tardará mucho más en sanar. El apoyo y la comprensión de la sociedad son cruciales para que puedan reconstruir sus vidas y dejar atrás esta dolorosa experiencia.

Fuente: El Heraldo de México