22 de junio de 2025 a las 20:35
Capturan en EEUU al presunto asesino del restaurante de Los Mochis.
La sombra de la justicia finalmente alcanzó a Mario Alberto “N”, de 39 años, tras una larga y meticulosa persecución que se extendió por casi una década. El eco del disparo que resonó en un restaurante de Los Mochis, Sinaloa, el 12 de septiembre de 2016, no se apagó con el tiempo, sino que se convirtió en el motor de una investigación implacable que culminó con su detención en Estados Unidos y su posterior extradición a México.
Aquel fatídico día, la víctima disfrutaba de la compañía de su familia en un conocido restaurante de un hotel de la ciudad. La aparente tranquilidad de la escena se vio brutalmente interrumpida por la figura de un hombre que, tras observarlo fijamente durante varios minutos desde una mesa cercana, simuló dirigirse a la salida. En un movimiento repentino y calculado, el agresor sacó un arma de fuego y disparó directamente contra la víctima, dejando tras de sí un escenario de caos y dolor antes de desaparecer sin dejar rastro.
Desde ese instante, la Fiscalía estatal de Sinaloa inició una exhaustiva investigación por homicidio con premeditación en lugar concurrido. Cada detalle, cada testimonio, cada pista fue minuciosamente analizado, construyendo un sólido caso que culminó con la emisión de una orden de aprehensión contra Mario Alberto “N”, el principal sospechoso. Sin embargo, la búsqueda en territorio nacional resultó infructuosa. El presunto homicida se había esfumado, dejando a las autoridades con la difícil tarea de rastrearlo fuera de las fronteras mexicanas.
Ante la evidente necesidad de colaboración internacional, se solicitó el apoyo de la Interpol, emitiendo una ficha roja que activó la alerta global para su captura. Esta ficha roja, crucial para el desarrollo del caso, permitió finalmente ubicar a Mario Alberto “N” en el estado de Colorado, Estados Unidos. La distancia y las fronteras no fueron impedimento para la justicia, que gracias a la coordinación entre autoridades mexicanas y estadounidenses, comenzó a cerrar el cerco sobre el fugitivo.
La captura fue el resultado de un esfuerzo conjunto que involucró a la Interpol, el Servicio de Seguridad Diplomática del Consulado General de Estados Unidos en Hermosillo y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Una sinergia perfecta entre agencias internacionales que demostró la importancia de la cooperación en la lucha contra el crimen transnacional.
Tras concluir el procedimiento de deportación, Mario Alberto “N” fue entregado a la Fiscalía de Sinaloa y trasladado al Centro Penitenciario Goros II, en la región norte del estado. Ahora, bajo la custodia de las autoridades mexicanas, enfrentará el proceso penal por el homicidio cometido en un espacio público y en presencia de civiles. La justicia, aunque tarda, no olvida. El acto de violencia que conmocionó a la comunidad de Los Mochis hace casi una década finalmente tendrá su día en los tribunales, donde se determinará la responsabilidad de Mario Alberto “N” en los hechos y se buscará justicia para la víctima y sus familiares. Este caso sirve como un recordatorio del compromiso de las autoridades en la persecución de la justicia, sin importar el tiempo que transcurra o la distancia que separe a los responsables de sus actos.
Fuente: El Heraldo de México