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22 de junio de 2025 a las 00:40
Últimos momentos de obrero antes de fatal explosión
La tragedia golpeó con fuerza en el corazón de San Pedro de Ycuamandiyú, Paraguay, dejando una estela de dolor y conmoción tras la explosión de una caldera en una fábrica de laminados la noche del 19 de junio. Un video, crudo testimonio del horror vivido, circula por las redes sociales mostrando el momento exacto en que la vida de Julio César Cáceres Aguilera, un joven trabajador de tan solo 28 años, se apaga abruptamente. Las imágenes, captadas por una cámara de seguridad, muestran a Cáceres Aguilera caminando, aparentemente preparándose para el fin de su jornada laboral, cuando la repentina explosión lo arrebata todo.
La potencia del estallido resonó en toda la comunidad, convirtiendo la rutina de una noche cualquiera en una pesadilla. El impacto no solo se llevó la vida de Cáceres Aguilera, sino que también dejó a dos compañeros de trabajo gravemente heridos. Martín Riquelme, de 28 años, y Claudio Iglesias, de 27, luchan por sus vidas en hospitales cercanos, con quemaduras y golpes que marcan la ferocidad del accidente. Zenón Burgos, propietario de la fábrica, actuó con celeridad para trasladar a los heridos, una acción que, si bien no pudo evitar la tragedia, sí brindó una crucial oportunidad de atención médica a las víctimas.
La fábrica, dedicada a la producción de laminados, utilizaba una caldera para el funcionamiento de su maquinaria. Precisamente, esta caldera se convirtió en el epicentro de la destrucción, dejando un rastro de escombros y preguntas sin respuesta. ¿Qué falló? ¿Fue un error humano, una falla mecánica o una combinación de factores? Estas interrogantes ahora son el foco de una exhaustiva investigación llevada a cabo por las autoridades paraguayas.
La policía y los equipos de emergencia trabajaron arduamente para controlar el incendio desatado tras la explosión, acordonando la zona para preservar la escena y facilitar la labor de los peritos. Se espera que en los próximos días se den a conocer los resultados de las investigaciones, que determinarán las causas del accidente y permitirán deslindar responsabilidades.
Este lamentable suceso no solo enluta a las familias de las víctimas, sino que también pone en relieve la importancia de la seguridad laboral en todos los sectores. Sirve como un llamado de atención a las empresas y a las autoridades para reforzar las medidas de prevención y control, garantizando que las condiciones de trabajo sean seguras y que tragedias como esta no se repitan. La vida de Julio César Cáceres Aguilera, y las heridas de sus compañeros, nos recuerdan el alto precio que se paga por la falta de prevención. Su memoria debe servir como un impulso para la creación de entornos laborales más seguros, donde la vida y la integridad de los trabajadores sean la prioridad. La esperanza ahora reside en que este doloroso episodio genere cambios significativos y prevenga futuras tragedias en el sector industrial paraguayo.
Fuente: El Heraldo de México