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21 de junio de 2025 a las 07:20
¡Trump arrasa con su Gold Card!
La "Tarjeta Dorada" del expresidente Trump, una vía rápida hacia el sueño americano, pero con un precio de cinco millones de dólares, continúa generando un intenso debate. Mientras casi 70.000 personas aguardan impacientes en la lista de espera, la promesa de residencia y trabajo legal en Estados Unidos, junto con un camino expedito hacia la ciudadanía, se presenta como un imán irresistible para inversores adinerados.
Este nuevo visado de inversión, aún en fase preliminar, se perfila como una alternativa premium a la visa EB-5, atrayendo a quienes buscan una ruta más ágil y exclusiva, aunque considerablemente más costosa. La imagen de la tarjeta, con el rostro y la firma del expresidente, junto a símbolos icónicos como la bandera estadounidense y la Estatua de la Libertad, refuerza la marca personal de Trump y añade un toque de controversia al programa.
La ambiciosa meta de entregar hasta 200.000 tarjetas y recaudar más de un billón de dólares para reducir el déficit nacional, refleja la magnitud del proyecto. La gira promocional por Medio Oriente, dirigida a empresarios de Arabia Saudita, Catar y Emiratos Árabes Unidos, evidencia la estrategia de captar capital extranjero a gran escala.
Sin embargo, la opacidad en torno a detalles cruciales como el régimen fiscal para los titulares y las posibles restricciones por nacionalidad, alimenta la incertidumbre y la especulación. La ejecución del programa como una acción presidencial, eludiendo la supervisión directa del Congreso, añade otra capa de complejidad y suscita interrogantes sobre la transparencia y la legalidad del proceso.
El programa de la "Tarjeta Dorada" no solo promete remodelar el panorama migratorio estadounidense, sino que también refleja la creciente polarización en torno a la inmigración. Para algunos, representa una oportunidad única de atraer inversión y talento al país, mientras que para otros, se configura como una puerta de entrada exclusiva para las élites, perpetuando la desigualdad y socavando los principios de meritocracia.
La pregunta que queda en el aire es si este audaz experimento económico y migratorio logrará sus objetivos o se convertirá en un nuevo foco de controversia en un país ya dividido. El futuro de la "Tarjeta Dorada" y su impacto en la sociedad estadounidense están aún por escribirse, mientras la lista de espera continúa creciendo y el debate se intensifica. ¿Será una herramienta eficaz para impulsar la economía o una simple estrategia para enriquecer a unos pocos privilegiados? El tiempo lo dirá.
Mientras tanto, el programa sigue su curso rodeado de una atmósfera de expectativa e incertidumbre. La promesa de un acceso privilegiado al "sueño americano" a cambio de una inversión millonaria genera interrogantes sobre la equidad y la justicia del sistema migratorio. ¿Se está creando una nueva clase de ciudadanos privilegiados? ¿Cuáles serán las consecuencias a largo plazo de esta política migratoria selectiva? Estas son algunas de las preguntas que se plantean mientras el mundo observa con atención el desarrollo de este controvertido programa. El debate está abierto.
Fuente: El Heraldo de México