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21 de junio de 2025 a las 04:30

El Rey del Mambo: La historia de Pérez Prado

La resonancia del mambo de Pérez Prado sigue vibrante en la música actual, como lo demuestra el homenaje de Karol G en "Tropicoteando". Pero, ¿qué hay detrás de este ritmo contagioso que ha trascendido generaciones? La historia de Dámaso Pérez Prado es la de un genio musical que supo fusionar la tradición cubana con la modernidad, creando un sonido único que conquistó al mundo. Imaginen La Habana de los años 40, un hervidero de ritmos, donde un joven Pérez Prado, con su formación clásica en piano y órgano, se empapaba de la energía de los cabarets y las orquestas. Su talento innato para los arreglos lo llevó a experimentar, combinando la potencia del jazz de las big bands con la cadencia irresistible de la música cubana. Este fue el crisol donde se forjó el sonido que definiría su carrera.

El salto a México en 1948 fue crucial. La vibrante escena musical de la Época de Oro del Cine Mexicano, con su ambiente de optimismo y creatividad, fue el terreno fértil donde el mambo de Pérez Prado germinó y floreció. "Qué rico el mambo" y el icónico "Mambo No. 5", grabados en 1949, desataron una verdadera fiebre, la "Mambomanía", que se extendió como un reguero de pólvora por todo el planeta. Pérez Prado no solo popularizó el mambo, lo reinventó, dándole una estructura y una sonoridad propias, distintas a sus orígenes cubanos. Su música se convirtió en la banda sonora de una época, inundando los salones de baile y las pantallas de cine.

La sensualidad de las rumberas en el cine de cabaret mexicano encontró en los mambos de Pérez Prado el acompañamiento perfecto. Películas como "Perdida" y "Al Son del Mambo" son testimonio de esta fusión mágica entre música y movimiento. Incluso el maestro del cine italiano, Federico Fellini, sucumbió al encanto del mambo de Pérez Prado, incluyéndolo en su obra maestra "La Dolce Vita". Este reconocimiento internacional consolidó la figura de Pérez Prado como un icono musical, un embajador de la música latina en el mundo.

El legado de Pérez Prado es inmenso. Cerca de 500 grabaciones, incluyendo 59 álbumes y numerosos sencillos, dan cuenta de su prolífica carrera. Su música sigue viva, inspirando a nuevas generaciones de artistas, como lo demuestra el homenaje de Karol G. No se trata solo de una simple imitación, sino de una reinterpretación, una muestra de cómo la música de Pérez Prado sigue siendo relevante y vigente. Su influencia se puede rastrear en diversos géneros, desde la salsa hasta el pop latino, demostrando la universalidad de su ritmo.

Los últimos años de su vida, aunque marcados por problemas de salud, no lograron apagar su pasión por la música. Su fallecimiento en 1989, a causa de un derrame cerebral, dejó un vacío en el mundo de la música, pero su legado perdura. Visitar su tumba en el Panteón Civil de Dolores, en la Ciudad de México, es una forma de rendir homenaje a este gigante de la música latina, de conectar con la historia y sentir la vibración de un ritmo que sigue vivo en nuestros corazones. Su música es un recordatorio de la alegría, la pasión y la energía que caracterizan la cultura latina, un tesoro que debemos celebrar y preservar.

Fuente: El Heraldo de México