21 de junio de 2025 a las 23:45
El macabro caldo de María
La conmoción aún se palpa en el aire de Mina Clavero, Córdoba. El macabro asesinato de Omar Cabrera, un acomodador de autos de 58 años, ha dejado una profunda huella en la comunidad. El caso, que se asemeja a la trama de una película de terror, ha acaparado la atención de todo el país, destapando una espiral de violencia doméstica que culminó en un acto de barbarie inimaginable.
Recordemos que Omar Cabrera fue reportado como desaparecido en mayo de 2024, tras no regresar de sus vacaciones. Sus compañeros de trabajo, preocupados por su ausencia, alertaron a las autoridades, quienes iniciaron una investigación que los llevó directamente a la puerta de María Emilse Molina, pareja y compañera de trabajo de la víctima.
Las primeras declaraciones de Molina estuvieron plagadas de contradicciones, un castillo de naipes que se derrumbó bajo el peso de la evidencia y la presión del interrogatorio. Finalmente, la mujer de 48 años confesó el horrendo crimen, revelando detalles que helaron la sangre de los investigadores.
Según su testimonio, una discusión por dinero desencadenó la tragedia. En un arranque de ira, Molina golpeó a Cabrera en la cabeza con un rodillo de madera, acabando con su vida. Lo que siguió fue aún más escalofriante. Con la frialdad de un cirujano, Molina descuartizó el cuerpo de su pareja con un cuchillo de cocina, el mismo que utilizaba para preparar las comidas en el restaurante donde ambos trabajaban. Para deshacerse de la evidencia, hirvió los restos y los distribuyó en bolsas de plástico, esparciéndolas por la localidad de Las Rabonas, a unos 10 kilómetros del lugar del crimen.
La recuperación de los restos de Omar Cabrera confirmó la macabra confesión de Molina. El caso, cargado de un horror difícil de digerir, conmocionó a la opinión pública. Tras un largo proceso judicial, que se extendió por más de un año, María Emilse Molina fue condenada a 13 años de prisión por homicidio simple. Una sentencia que ha generado controversia y que muchos consideran insuficiente dada la brutalidad del crimen.
Entre lágrimas, Molina pronunció un escueto "Reconozco el hecho y pido perdón" al escuchar el veredicto. Unas palabras que no lograron aplacar la indignación de quienes claman por justicia para Omar Cabrera. La defensa, por su parte, ha confirmado que no apelará la sentencia, dando por cerrado un capítulo oscuro en la historia de Mina Clavero. Sin embargo, las preguntas persisten. ¿Fue la pena justa? ¿Cómo pudo ocurrir semejante atrocidad? ¿Qué mecanismos fallaron para prevenir este trágico desenlace? El caso de Omar Cabrera deja una herida abierta en la sociedad argentina, un recordatorio de la violencia silenciosa que acecha en muchos hogares y la necesidad de una justicia que esté a la altura de la atrocidad del crimen. El debate continúa, mientras la sombra del horror se cierne sobre Mina Clavero.
Fuente: El Heraldo de México