20 de junio de 2025 a las 06:35
La Matemática Divina de Harvard
La búsqueda de la verdad, esa inquietud inherente al ser humano, ha transitado por caminos tan diversos como la filosofía, el arte y la ciencia. Y dentro de esta última, las matemáticas, con su lenguaje preciso y su lógica implacable, se erigen, para algunos, como una vía privilegiada hacia lo trascendente. Recientemente, el profesor Martin Nowak, de la prestigiosa Universidad de Harvard, reavivó este antiguo debate en el congreso anual de la Sociedad de Científicos Católicos. Su ponencia, titulada "¿Nos conducen las matemáticas a Dios?", no se limitó a una mera especulación, sino que se fundamentó en la tradición cristiana y en la convicción de que el mundo matemático es mucho más que un conjunto de abstracciones.
Nowak, experto en matemáticas y biología, no dudó en afirmar que, efectivamente, las matemáticas pueden ser consideradas un argumento a favor de la existencia de Dios. Para sustentar esta audaz declaración, recurrió a las palabras de San Agustín, quien ya en el siglo IV vislumbraba una conexión entre la comprensión matemática y la iluminación divina. La idea de que el criterio para juzgar la verdad matemática reside dentro de nosotros, sugiere, según Nowak, la presencia de una fuente superior de conocimiento, una "luz" que nos permite acceder a las verdades eternas.
En un mundo cada vez más dominado por el materialismo, la perspectiva de Nowak ofrece una alternativa refrescante. Frente a la creencia de que todo se reduce a la materia, el profesor de Harvard defiende que el conocimiento matemático apunta hacia realidades que trascienden lo físico. "Las matemáticas son eternas y atemporales", afirmó con convicción. Aceptar esta premisa, según él, implica dar un paso hacia la aceptación de algo más allá del mundo material, un paso hacia Dios.
Pero la conexión entre las matemáticas y lo divino va más allá de su naturaleza eterna. Para Nowak, las matemáticas son la clave para comprender nuestra propia existencia y la del universo. "Las matemáticas nos dicen quiénes somos, quién es el otro. Las matemáticas nos dicen de qué estamos hechos", proclamó. En esta visión, las matemáticas no son solo una herramienta para describir el mundo, sino el lenguaje mismo de la creación, un lenguaje que nos permite vislumbrar la mente de Dios.
La belleza, tan presente en las ecuaciones y teoremas matemáticos, no es, para Nowak, un mero accidente, sino un reflejo de la belleza divina. La armonía y la elegancia que percibimos en las fórmulas matemáticas serían, en última instancia, una manifestación de la perfección de su creador. "Las matemáticas tienen más que ver con los pensamientos de Dios”, concluyó, dejando a la audiencia con la provocativa idea de que la exploración del mundo matemático puede ser, en realidad, una forma de acercarse a lo divino. Esta perspectiva, sin duda, abre un nuevo campo de diálogo entre la ciencia y la fe, un diálogo que promete ser tan fascinante como complejo. ¿Serán las matemáticas, el lenguaje universal que finalmente nos permita desentrañar los misterios del universo y de nuestra propia existencia? La pregunta queda abierta, invitando a la reflexión y a la búsqueda incesante de la verdad.
Fuente: El Heraldo de México