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20 de junio de 2025 a las 18:45

Justicia en el autobús

La indignación recorre las venas de Guayaquil. Un vídeo, crudo y directo, ha prendido la mecha del debate en redes sociales. La escena: un autobús, la noche del 15 de junio, en la Avenida Juan Tanca Marengo. Un delincuente, armado con un cuchillo, intenta asaltar a los pasajeros. Lo que no esperaba es la reacción de sus víctimas. Lejos de amedrentarse, se abalanzan sobre él, lo someten y comienza la lluvia de golpes. Patadas, puñetazos, una descarga de furia contenida. Entre los pasajeros, un hombre con la mano herida, la voz quebrada por la rabia y la impotencia, le grita al asaltante: "¿Por qué me querías apuñalar? Tengo un hijo pequeño". El llanto del delincuente, suplicando que paren, se mezcla con el clamor de justicia de los pasajeros. El cuchillo, largo y afilado, yace en el suelo del autobús, testigo mudo de la violencia desatada.

Este episodio, que ha dado la vuelta al mundo a través de las redes sociales, pone sobre la mesa la compleja realidad de la inseguridad en Ecuador. Guayaquil, una ciudad vibrante y llena de vida, se ve también ensombrecida por la delincuencia. La frustración de los ciudadanos, el hartazgo ante la impunidad, explota en escenas como esta. El vídeo, viralizado en cuestión de horas, ha generado una oleada de comentarios. Algunos aplauden la reacción de los pasajeros, argumentando que se trata de legítima defensa ante la amenaza constante de la delincuencia. "Se cansaron del miedo", "Es la justicia que se imparte en la calle", son algunos de los comentarios que se leen en las redes.

Otros, sin embargo, condenan la violencia ejercida contra el asaltante. "¿Dónde queda el estado de derecho?", "¿Es la venganza la solución?", se preguntan. El debate está servido. ¿Justicia por mano propia o exceso de violencia? La delgada línea que separa ambas posturas se difumina en la vorágine de emociones que despierta este tipo de situaciones.

Mientras tanto, las autoridades ecuatorianas guardan silencio. La identidad del asaltante no ha sido revelada y se desconoce su situación jurídica. ¿Será procesado por el asalto? ¿Se tendrán en cuenta las lesiones que provocó al pasajero? La incertidumbre se suma a la polémica. Lo que sí es cierto es que este incidente ha dejado una profunda huella en la sociedad ecuatoriana. Un reflejo de la inseguridad, de la impotencia y de la necesidad de encontrar soluciones a un problema que afecta a todos. El vídeo del autobús asaltado es más que una anécdota viral. Es un grito desesperado que exige respuestas. Un llamado a la reflexión sobre la violencia, la justicia y la seguridad ciudadana en un país que busca la paz.

Más allá de la viralidad del vídeo y el debate en redes, subyace una pregunta crucial: ¿qué lleva a una persona a delinquir? ¿Qué falla en la sociedad para que la violencia se convierta en una constante? La respuesta, compleja y multifactorial, exige un análisis profundo que vaya más allá de la indignación del momento. Es necesario abordar las raíces del problema, invertir en educación, generar oportunidades y fortalecer las instituciones para que la justicia deje de ser un anhelo y se convierta en una realidad tangible para todos los ciudadanos. El camino es largo y difícil, pero la construcción de una sociedad más justa y segura es una tarea impostergable.

Fuente: El Heraldo de México