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19 de junio de 2025 a las 09:25
Lazos EU-Israel: Más fuertes que nunca
La sombra de la guerra se cierne pesada sobre Oriente Medio. El tablero geopolítico, ya de por sí complejo, se ha vuelto un polvorín a punto de estallar. La intervención israelí en Gaza, tras el devastador ataque de Hamás, ha desatado una cadena de acontecimientos que nos coloca al borde del precipicio. Mientras el mundo observa con creciente preocupación, la escalada de violencia amenaza con desencadenar un conflicto de proporciones impredecibles.
El apoyo incondicional de Estados Unidos a Israel, más allá de los lazos históricos y geopolíticos, se revela como un factor determinante en esta crisis. La influencia del lobby judío y de los grupos cristianos conservadores en la política interna estadounidense es innegable. Para algunos de estos últimos, la protección de Israel es un mandato divino, un preludio a la Segunda Venida del Mesías. Esta convicción religiosa añade una dimensión trascendental al conflicto, dificultando aún más la búsqueda de soluciones pacíficas.
La represión contra las voces pro-palestinas en universidades y otros espacios públicos ilustra la polarización que este conflicto genera. Mientras el número de víctimas en Gaza continúa en aumento, la comunidad internacional se debate entre la condena a la violencia y la búsqueda de una salida negociada. La situación humanitaria en la Franja se deteriora día a día, con miles de desplazados y una infraestructura devastada.
El fantasma de Irán, con su supuesto programa nuclear y su apoyo a grupos como Hamás y Hezbolá, se erige como el principal antagonista en este drama. Tanto Estados Unidos como Israel comparten la obsesión de impedir que Teherán desarrolle armas atómicas. Este objetivo común ha forjado una alianza sólida, pero también ha contribuido a la escalada de tensiones en la región.
El régimen iraní, con su retórica anti-occidental y su influencia en diversos grupos armados, se ha convertido en un factor desestabilizador. Países como los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Arabia Saudita, que buscan estrechar lazos con Occidente y mantienen relaciones cordiales con Israel, ven en Irán una amenaza a su seguridad y estabilidad.
La posibilidad de un cambio de régimen en Irán, promovido por Estados Unidos e Israel, se vislumbra en el horizonte. Sin embargo, las experiencias pasadas en Irak y Afganistán demuestran que este tipo de intervenciones puede tener consecuencias imprevistas y desastrosas.
La violencia continua en Gaza y la creciente tensión con Irán nos sitúan en un momento crítico. La diplomacia y el diálogo son más necesarios que nunca para evitar una guerra a gran escala que podría tener consecuencias devastadoras para toda la región y para el mundo. La comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos para encontrar una solución pacífica a este conflicto antes de que sea demasiado tarde.
Fuente: El Heraldo de México