19 de junio de 2025 a las 09:35
Erick se intensifica: Oaxaca en alerta máxima
La fuerza descomunal del huracán Erick, ahora un monstruo categoría 4 en la escala Saffir-Simpson, mantiene en vilo a las costas del Pacífico mexicano. Con vientos infernales que alcanzan los 230 kilómetros por hora, y rachas que podrían pulverizar cualquier estructura con sus 280 km/h, Erick se cierne como una amenaza inminente sobre Oaxaca y Guerrero. Imaginen la fuerza de la naturaleza desatada, capaz de arrancar árboles de raíz, convertir casas en escombros y transformar calles en ríos caudalosos.
El Centro Nacional de Huracanes de Florida, una voz experta en la predicción de estos fenómenos atmosféricos, no escatima en adjetivos: "extremadamente peligroso". Una calificación que no debe tomarse a la ligera. No se trata de una tormenta tropical más, sino de un evento potencialmente catastrófico que exige la máxima precaución y una preparación meticulosa.
A escasos 110 kilómetros al oeste-suroeste de Puerto Ángel, Oaxaca, y a 145 kilómetros al sureste de Punta Maldonado, Guerrero, el ojo del huracán avanza inexorablemente. Las comunidades costeras, acostumbradas a la bravura del océano, se enfrentan ahora a una prueba sin precedentes. La incertidumbre se palpa en el aire, mientras las familias se apresuran a asegurar sus hogares y buscar refugio en zonas seguras.
Las lluvias torrenciales, pronosticadas para superar los 250 milímetros, son otro factor de riesgo. La tierra, saturada de agua, podría ceder ante la fuerza de la naturaleza, provocando deslaves e inundaciones devastadoras. El panorama se complica aún más con la amenaza de olas monstruosas, de hasta 8 metros de altura, capaces de engullir embarcaciones y arrasar con todo a su paso. Por ello, las autoridades, en una decisión acertada, han prohibido la navegación en la zona. La seguridad, en estos momentos, es la prioridad absoluta.
El reloj avanza inexorablemente hacia la madrugada del 19 de junio. Entre las 3:00 y las 6:00 horas, se espera el impacto de Erick. Unas horas que se antojan eternas para quienes esperan con angustia el embate de la naturaleza. Las autoridades, conscientes de la gravedad de la situación, no cesan en su labor informativa. A través de todos los canales oficiales, difunden comunicados, recomendaciones y alertas, instando a la población a mantenerse informada y a seguir las instrucciones al pie de la letra.
La solidaridad, en momentos como éste, se convierte en un valor fundamental. Vecinos ayudando a vecinos, comunidades enteras uniendo esfuerzos para enfrentar la adversidad. La esperanza, a pesar de la incertidumbre, se mantiene viva. La esperanza de que, una vez que pase la tormenta, se pueda reconstruir lo perdido y volver a la normalidad. Mientras tanto, la consigna es clara: mantenerse alerta, seguir las indicaciones de las autoridades y, sobre todo, proteger la vida.
Fuente: El Heraldo de México