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19 de junio de 2025 a las 21:45
Erick azota Guerrero: Cuajinicuilapa, San Nicolás y Ometepec, los más afectados
La furia de Erick, aunque disminuida a depresión tropical, dejó su huella imborrable en la Costa Chica de Guerrero. Imaginen la fuerza del viento azotando las palmeras, arrancando techos de lámina como si fueran hojas de papel, sumiendo a comunidades enteras en la oscuridad por los cortes de energía. Afortunadamente, y gracias a la rápida respuesta de las autoridades, la historia no se tiñó de tragedia. No se reportan pérdidas humanas, un alivio inmenso que nos permite centrarnos en la reconstrucción y el apoyo a las familias afectadas.
En municipios como Cuajinicuilapa, San Nicolás y Ometepec, la escena es de contrastes. Por un lado, el verdor característico de la región ahora yace salpicado de arbustos arrancados y vegetación maltrecha, un recordatorio palpable del poder de la naturaleza. Por otro, la solidaridad de los guerrerenses brilla con fuerza. Las carreteras, aunque algunas presentan cortes, se convierten en vías de auxilio, por donde transitan las brigadas de apoyo, llevando esperanza y recursos a quienes más lo necesitan.
El Secretario de Gestión de Riesgos y Protección Civil del estado, en comunicación directa con El Heraldo de México, confirmó la magnitud de los daños, enfatizando que, si bien son considerables, no alcanzan la gravedad que se temía en un principio. "Afortunadamente", repitió con alivio, "no se reportan personas lesionadas ni fallecidas." Sus palabras resuenan con la esperanza de una pronta recuperación, un mensaje de aliento para las familias que hoy se refugian en los albergues habilitados.
Imaginen a esas familias, más de 757 personas tan solo en San Nicolás, encontrando cobijo en los 21 refugios activos. Rostros marcados por la incertidumbre, pero también por la gratitud de estar a salvo. Niños jugando entre las colchonetas, intentando recuperar la normalidad en medio de la adversidad. Mujeres compartiendo alimentos y experiencias, tejiendo redes de apoyo que les ayudarán a sobrellevar la situación. Hombres colaborando en las tareas de limpieza y reconstrucción, con la mirada puesta en el futuro.
La alerta roja se mantiene, una señal de prudencia ante la imprevisibilidad de la naturaleza. Pero también es un recordatorio de la importancia de la prevención y la preparación. Las Fuerzas Armadas, en conjunto con las corporaciones estatales, se despliegan estratégicamente, vigilando el avance de la tormenta y atendiendo las necesidades de la población. Su presencia es una garantía de seguridad, una muestra tangible del compromiso del gobierno con la protección de sus ciudadanos.
La Costa Chica de Guerrero, una región de belleza exuberante y gente resiliente, se levanta una vez más frente a la adversidad. El camino hacia la recuperación será largo, pero con la solidaridad y el apoyo de todos, volverán a florecer. La fuerza de Erick, aunque destructora, no ha podido doblegar el espíritu indomable de los guerrerenses.
Fuente: El Heraldo de México