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19 de junio de 2025 a las 16:35

El traje perdido de Gokú

El gi naranja de Gokú. Una imagen grabada a fuego en la retina de millones. Sinónimo de entrenamiento, de esfuerzo, de superación. Desde sus inicios con el Maestro Roshi, ese traje se convirtió en una segunda piel, un símbolo inamovible del héroe saiyajin. Pero, ¿y si les dijera que esa imagen icónica pudo haber sido completamente diferente? Que en los recovecos de la mente creativa de Akira Toriyama, Gokú estuvo a punto de vestir otros colores, otro estilo, otra aura.

Imaginen a un Gokú no con la vibrante energía del naranja, sino con la serena tranquilidad del azul y el verde. En la contraportada del volumen 8 de la edición Kanzenban de Dragon Ball, una joya escondida para los fans más acérrimos, se revela un diseño alternativo, casi herético: pantalones verdes anchos, una camisa cruzada azul oscuro, un cinturón rústico. Una estética que evoca a los antiguos guerreros errantes, a los místicos viajeros, a los héroes de leyendas olvidadas. Una imagen que nos transporta a un universo paralelo donde Gokú, en lugar de la explosividad marcial, irradia una calma enigmática, una sabiduría ancestral.

Este diseño, pensado originalmente para la saga de Uranai Baba, nunca llegó a ver la luz en la historia principal. Quedó relegado a los márgenes, a las notas al pie, a un universo potencial que nunca se materializó. Pero su sola existencia nos invita a reflexionar sobre las infinitas posibilidades, sobre los caminos no recorridos, sobre las decisiones que dan forma a un personaje y, en última instancia, a una leyenda.

La Kanzenban, con sus portadas exclusivas y sus detalles inéditos, se convierte así en un tesoro para los arqueólogos de Dragon Ball. Un espacio donde Toriyama, liberado de las ataduras del canon, experimenta, juega, nos ofrece destellos de lo que pudo ser. Este Gokú alternativo, con su atuendo de viajero, no forma parte de la historia oficial, pero sí de la historia visual de la franquicia. Un recordatorio de que incluso las figuras más icónicas, las más definidas, guardan secretos, versiones ocultas que enriquecen su mitología.

¿Cómo habría sido Dragon Ball con este Gokú de tintes místicos? ¿Habría cambiado su personalidad, su forma de pelear, su destino? Son preguntas que quedan flotando en el aire, alimentando la imaginación de los fans, demostrando que la magia de Dragon Ball reside no solo en la historia que conocemos, sino también en las historias que podrían haber sido.

Este descubrimiento, como una pequeña pepita de oro en el lecho de un río, nos recuerda que incluso en las obras más exploradas, en los personajes más diseccionados, siempre hay algo nuevo por descubrir. Un detalle, una imagen, una anécdota que puede cambiar nuestra perspectiva, que puede reavivar la llama de la pasión. Porque Dragon Ball, como la vida misma, está lleno de sorpresas, de secretos esperando ser desvelados, de tesoros ocultos en los márgenes del mapa. Y es en esa búsqueda, en esa exploración constante, donde reside la verdadera esencia de ser fan.

Fuente: El Heraldo de México