19 de junio de 2025 a las 20:05
El rugido de Erick: Impacto costero (VIDEO)
La furia de Erick se hizo escuchar en Oaxaca. Un silbido penetrante, capaz de quebrar el silencio de la madrugada, se grabó en la memoria de turistas y locales. Este sonido fantasmal, capturado en video y difundido rápidamente en redes sociales, es un testimonio escalofriante de la potencia del huracán que azotó las costas oaxaqueñas con la fuerza de una Categoría 3. Imaginen la escena: la oscuridad rota por los relámpagos, el viento rugiendo a más de 200 kilómetros por hora, y este silbido agudo, casi sobrenatural, resonando entre los edificios y las palmeras. Un sonido que se clava en el alma y anticipa la devastación.
Este fenómeno acústico, aunque aterrador, tiene una explicación científica. El silbido es producto de la interacción del viento huracanado con las estructuras y el entorno. La velocidad extrema del aire genera turbulencias y vórtices que, al chocar con objetos, producen vibraciones. Estas vibraciones se traducen en ondas sonoras que, en el caso de Erick, alcanzaron una frecuencia e intensidad particularmente elevadas, dando lugar a ese silbido inquietante. Es la voz de la naturaleza desatada, un recordatorio de la inmensa energía que un huracán puede liberar.
Mientras el silbido resonaba en Oaxaca, Erick descargaba su furia también en Guerrero, Chiapas, Veracruz y Puebla. Las lluvias torrenciales, los vientos devastadores y el oleaje elevado dejaron una estela de destrucción a su paso. Árboles arrancados de raíz, techos de lámina volando por los aires, ríos desbordados, carreteras cortadas y comunidades inundadas. Un panorama desolador que pone de manifiesto la vulnerabilidad humana ante la fuerza de la naturaleza.
En Guerrero, la situación fue particularmente crítica. Más de mil personas tuvieron que ser evacuadas de sus hogares y trasladadas a refugios temporales. La angustia y la incertidumbre se apoderaron de las familias que lo perdieron todo, obligadas a abandonar sus vidas para ponerse a salvo. La solidaridad de la comunidad y la rápida respuesta de las autoridades fueron fundamentales para mitigar los daños y brindar apoyo a los afectados.
La degradación de Erick a Categoría 1 trajo un respiro de alivio, pero la amenaza no ha desaparecido por completo. Las autoridades mantienen la vigilancia y las alertas, conscientes de que las lluvias y los vientos aún pueden causar estragos. La reconstrucción será un proceso largo y arduo, que requerirá del esfuerzo conjunto de la sociedad y el gobierno.
La experiencia de Erick nos deja una importante lección: la necesidad de estar preparados ante los embates de la naturaleza. El seguimiento de las indicaciones de Protección Civil, la evacuación oportuna y la solidaridad entre la población son claves para minimizar los impactos de estos fenómenos. El silbido de Erick, aunque aterrador, debe servir como un llamado a la conciencia para fortalecer nuestras medidas de prevención y adaptarnos a un clima cada vez más extremo. Solo así podremos enfrentar los desafíos que nos plantea la naturaleza y proteger nuestras vidas y comunidades.
Fuente: El Heraldo de México