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20 de junio de 2025 a las 00:50

Chilena de anime ¡en la vida real!

La explosiva popularidad de Blue Lock no es casualidad. Va más allá de la simple animación estilizada y las jugadas imposibles. Se trata de una conexión tangible con la realidad del fútbol, un eco de las hazañas que han marcado la historia de este deporte. Nomura, el artífice detrás de este fenómeno, parece haber descifrado el código del realismo mágico deportivo, emulando la maestría de Takehiko Inoue con Slam Dunk. Al igual que Inoue se inspiró en la NBA para dar vida a las jugadas del Shohoku, Nomura parece haber encontrado en las estrellas del fútbol de finales del siglo XX y principios del XXI la musa para sus explosivos delanteros.

Y es que para aquellos que vibramos con el fútbol en esas décadas, es inevitable reconocer el reflejo de esas leyendas en los 300 elegidos de Blue Lock. La figura de Ryusei Shidou, por ejemplo, es un claro ejemplo de esta inspiración. Su personalidad excéntrica, su carácter indomable, rayando en la violencia, su desdén por los que considera inferiores, y esa condescendencia casi paternalista al usar el sufijo "chan", lo pintan como un ser egocéntrico, sí, pero con un carisma y una habilidad que justifican su arrogancia.

¿Les suena familiar? A mí me recuerda inevitablemente a Zlatan Ibrahimović. Imaginen a Ego Jinpachi y a Zlatan compartiendo universo. El sueco habría sido la joya de la corona, el diamante en bruto perfecto para el proyecto Blue Lock. Ibrahimović, además de su innegable talento, es conocido por su agresividad, su entrega total y, por supuesto, sus celebraciones extravagantes y sus goles inverosímiles. No solo hablamos de sus enfrentamientos con otros jugadores o sus desplantes con el personal, sino de esos momentos mágicos en el campo, donde remata sin mirar a portería o realiza movimientos que parecen sacados de un manual de artes marciales.

Un ejemplo paradigmático de esta conexión entre la ficción y la realidad se da en el partido de la sub-20 de Japón contra el equipo de Blue Lock. La chilena de Shidou, ejecutada en pleno estado de flow, dejó a todos boquiabiertos. Esa jugada no nació de la nada. Es un homenaje directo a la obra maestra de Zlatan contra Inglaterra el 14 de noviembre de 2012, un gol que sentenció el 4-2 a favor de Suecia.

Al igual que Gin Gagamaru en el anime, Joe Hart, el portero inglés, salió del área para interceptar a Zlatan. En un intento desesperado por evitar una falta, despejó con la cabeza. Pero lejos de detenerlo, este despeje se convirtió en la asistencia perfecta para la chilena de Zlatan, una acrobacia que quedó grabada en la memoria colectiva. Una jugada tan icónica que trascendió el mundo real para inspirar uno de los momentos más memorables del anime del momento.

Blue Lock no solo nos entretiene, nos conecta con la historia del fútbol, nos recuerda a las leyendas que nos hicieron vibrar, y nos demuestra que la realidad, a veces, supera a la ficción.

Fuente: El Heraldo de México