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18 de junio de 2025 a las 05:30
WhatsApp en la mira: ¿Lo desinstalas?
La sombra de la censura vuelve a cernirse sobre Irán. Esta vez, el blanco es WhatsApp, la popular aplicación de mensajería instantánea utilizada por millones en todo el mundo y, por supuesto, también en territorio iraní. La televisión estatal, portavoz del régimen, ha lanzado una acusación grave: la plataforma estaría compartiendo información sensible de sus usuarios con la inteligencia israelí. Una afirmación lanzada sin pruebas, sin fundamento, que resuena con un eco preocupantemente familiar en un país donde el control de la información y la represión digital son moneda corriente.
Esta no es una simple advertencia, es una llamada a la acción. Se insta a la población a desinstalar la aplicación, a cortar un canal de comunicación vital en un mundo cada vez más conectado. Imaginen el impacto: familias separadas, amigos silenciados, el flujo de información constreñido. ¿El pretexto? Una supuesta colaboración con el enemigo, una narrativa que busca sembrar la desconfianza y justificar un mayor control sobre la vida digital de sus ciudadanos.
WhatsApp, por su parte, ha respondido con firmeza. En un comunicado oficial, la compañía, propiedad de Meta Platforms, ha expresado su profunda preocupación ante lo que califica como una acusación infundada y peligrosa. La respuesta no se ha hecho esperar, destacando el robusto sistema de cifrado de extremo a extremo que protege las conversaciones de sus usuarios. Un mecanismo que, en palabras de la propia compañía, impide que cualquier intermediario, incluido WhatsApp, acceda al contenido de los mensajes. "No rastreamos ubicaciones, no registramos destinatarios, no monitoreamos conversaciones privadas", afirman con contundencia. Un mensaje claro y directo que busca desmentir las acusaciones y tranquilizar a sus usuarios.
Pero la historia no termina ahí. Este nuevo episodio se enmarca en un contexto más amplio de restricciones y bloqueos a internet en Irán. Recordemos las protestas del año pasado, tras la muerte de Mahsa Amini, donde el acceso a WhatsApp y otras plataformas fue cortado. Un intento de silenciar las voces disidentes, de controlar la narrativa, de apagar el fuego de la indignación popular. Aunque las restricciones se levantaron posteriormente, la vigilancia persiste, la amenaza latente.
La ironía es palpable. Mientras WhatsApp lanza campañas globales para educar a sus usuarios sobre la seguridad y privacidad que ofrece el cifrado de extremo a extremo, el régimen iraní lo utiliza como pretexto para justificar su censura. Una paradoja que revela la verdadera intención detrás de estas acusaciones: controlar la información, restringir la libertad de expresión y silenciar las voces críticas.
Millones de iraníes, a pesar de los bloqueos y la censura, continúan utilizando WhatsApp y otras plataformas a través de redes privadas virtuales (VPN). Una muestra de la resiliencia, de la necesidad de comunicarse, de mantenerse conectados en un mundo cada vez más digital. La lucha por la libertad de información continúa, en Irán y en cualquier lugar donde se intente silenciar la voz del pueblo. La pregunta que queda en el aire es: ¿hasta cuándo prevalecerá la censura sobre la verdad?
Fuente: El Heraldo de México