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18 de junio de 2025 a las 06:20

Sheinbaum en G7: Comercio justo para una paz duradera

La propuesta de la presidenta Sheinbaum en el G7 resuena con la urgencia de un mundo que clama por un cambio de paradigma. Su llamado a una Cumbre por el Bienestar Económico no es solo un gesto diplomático, sino una invitación a repensar las bases mismas de la cooperación internacional. En un escenario global donde las tensiones geopolíticas y las desigualdades económicas se agudizan, la visión de un futuro basado en la justicia y el desarrollo compartido cobra una relevancia crucial. La inclusión de la CELAC en esta iniciativa amplía el alcance de la propuesta, incorporando la voz y las necesidades de una región a menudo marginada en los debates globales. Este diálogo intercontinental, que busca tender puentes entre el Norte y el Sur, se presenta como una oportunidad única para construir un sistema económico más equitativo y sostenible.

La insistencia de la presidenta en la cooperación para el desarrollo como base de una paz duradera refleja una comprensión profunda de los desafíos que enfrenta la humanidad. No se trata simplemente de evitar conflictos armados, sino de abordar las raíces de la desigualdad y la injusticia que alimentan la inestabilidad. El comercio justo y recíproco, lejos de ser un ideal abstracto, se convierte en una herramienta fundamental para construir un mundo donde todos los países tengan la oportunidad de prosperar. La interdependencia entre las naciones, un hecho ineludible en el siglo XXI, exige un enfoque colaborativo que trascienda los intereses nacionales a corto plazo. Apostar por la cooperación, como bien lo señala la presidenta Sheinbaum, es apostar por un futuro común, un futuro donde la prosperidad de unos no se construya sobre el sacrificio de otros.

El llamado de la presidenta a que el G7 sea un espacio de responsabilidad compartida interpela directamente a las grandes potencias. El verdadero poder, argumenta, no reside en la acumulación de riqueza o influencia, sino en la capacidad de utilizar esos recursos para el bien común. La cita de Benito Juárez, "Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz", resume la esencia del mensaje mexicano: la paz no es un estado pasivo, sino una construcción activa basada en el respeto, la justicia y la cooperación. En un mundo convulsionado por la incertidumbre, la voz de México se alza con fuerza para recordar que el camino hacia la paz no se encuentra en el armamentismo, sino en la diplomacia activa y el humanismo.

La visión mexicana, centrada en la migración como un fenómeno que debe ser abordado con dignidad y respeto, aporta una perspectiva crucial al debate global. El reconocimiento de las contribuciones de las personas migrantes a las economías de los países receptores es un paso fundamental para desmantelar los discursos xenófobos y construir sociedades más inclusivas. La defensa de los derechos de los mexicanos que residen en Estados Unidos, un colectivo que a menudo enfrenta discriminación y estigmatización, es un ejemplo concreto del compromiso de México con la justicia y la igualdad. La búsqueda del bienestar para todos, tanto en los países de origen como en los de destino, se presenta como el horizonte último de esta visión humanista. La participación de organismos internacionales como la ONU, el Consejo Europeo, el Banco Mundial y la Comisión Europea en la Cumbre del G7 refuerza la importancia del multilateralismo en la búsqueda de soluciones globales a los desafíos del siglo XXI. La presencia de países como Sudáfrica, Brasil, Corea del Sur, India y Australia amplía la representatividad del foro e impulsa la construcción de un diálogo más inclusivo y diverso.

Fuente: El Heraldo de México