Logo
NOTICIAS
play VIDEOS

Inicio > Noticias > Política

18 de junio de 2025 a las 09:25

¿Inmigración sin freno?

La danza política en torno a la migración continúa su agitado ritmo en Estados Unidos. El presidente Trump, cual equilibrista en la cuerda floja, intenta mantener el balance entre su retórica incendiaria, que galvaniza a su base electoral, y las frías realidades económicas que amenazan con descarrilar su reelección. Este tira y afloja, entre la promesa de mano dura contra la inmigración indocumentada y la necesidad de una fuerza laboral que sustente sectores clave de la economía, ha creado una fascinante, aunque preocupante, dinámica en la Casa Blanca.

El anuncio de redadas masivas, enfocadas en ciudades santuario gobernadas por demócratas, resonó con la fuerza de un trueno entre sus seguidores. La imagen de un gobierno decidido a "limpiar la casa" y expulsar a aquellos que, según su narrativa, se encuentran en el país ilegalmente, es un potente elixir político para una base que ve en la inmigración una amenaza existencial. Sin embargo, este eco triunfal se desvanece rápidamente al chocar con la pragmática voz de la economía.

El sector agrícola, hotelero y restaurantero, dependientes en gran medida de la mano de obra migrante, alzó la voz de alarma ante la posibilidad de perder a cientos de miles de trabajadores. La visión de campos sin cosechar, hoteles sin personal y restaurantes con las puertas cerradas, pintó un panorama desolador que obligó a Trump a reconsiderar, al menos momentáneamente, su estrategia. La intervención de la Secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, y la presión de grupos empresariales, pusieron de manifiesto la fragilidad de un discurso político desconectado de la realidad económica.

Este repentino cambio de rumbo, de la deportación masiva a la pausa en las redadas, no solo expone las contradicciones inherentes a la política migratoria de Trump, sino que también revela las profundas divisiones dentro de su propia administración. Figuras como Stephen Miller, arquitecto de la línea dura contra la inmigración, y Kristi Noem, con ambiciones políticas propias, parecen librar una batalla interna por el oído del presidente. Esta lucha de poder, donde las decisiones se toman y se deshacen con la volatilidad de un capricho, genera incertidumbre y confusión tanto dentro como fuera de la Casa Blanca.

La pregunta que queda flotando en el aire es: ¿qué prevalecerá, la retórica política o la realidad económica? ¿Será capaz Trump de encontrar un punto de equilibrio que satisfaga a su base electoral sin desestabilizar la economía? O, por el contrario, continuará este peligroso juego de malabarismos, arriesgándose a una caída que podría tener consecuencias devastadoras para el país. Mientras tanto, la comunidad migrante, convertida en peón de este juego político, vive en la incertidumbre, presa del miedo y la angustia ante un futuro incierto. Su destino, al parecer, pende del hilo frágil de las decisiones impulsivas de un presidente que parece más preocupado por su reelección que por el bienestar de todos los que habitan en su país.

Fuente: El Heraldo de México