18 de junio de 2025 a las 09:10
INE: Debate y Resolución, no Ruptura.
La reciente elección judicial ha dejado una estela de debates y controversias, poniendo bajo la lupa al Instituto Nacional Electoral (INE) y su funcionamiento. Lejos de sucumbir ante las presiones, la presidenta del INE, Guadalupe Taddei, ha salido al paso de las críticas, defendiendo la independencia del organismo y argumentando que las discrepancias internas, lejos de ser un síntoma de debilidad, son una prueba de la pluralidad y autonomía con la que se toman las decisiones.
En un diálogo franco con El Heraldo de México, Taddei desmintió las acusaciones de manipulación política, afirmando que los consejeros actúan con base en la ley y que las diferencias de interpretación jurídica son inherentes a un sistema democrático. “Imputar motivaciones políticas a mis colegas sería tanto como aceptar que yo misma actúo bajo consigna”, declaró con convicción.
La anulación de la votación en Villaflores, Chiapas, donde ninguna de las boletas presentaba dobleces, se erige como un ejemplo de la rigurosidad con la que el INE ha actuado. Si bien el porcentaje de casillas anuladas a nivel nacional (0.97%) puede parecer insignificante, para Taddei demuestra la imparcialidad del Instituto y su compromiso con la legalidad. Cada denuncia, insistió, fue procesada con apego a la normativa vigente.
Sin embargo, esta elección, sin precedentes en su complejidad, ha dejado importantes lecciones que el INE debe analizar a profundidad. La reflexión interna ya está en marcha, con el objetivo de perfeccionar los procesos futuros para la elección de juzgadores. Se revisarán desde el número de casillas hasta los criterios de elegibilidad, pasando por el modelo de campaña y la eliminación de vacíos legales.
La presidenta del INE no ignora los desafíos que enfrenta el organismo. Pero en lugar de ceder ante las críticas, las asume como una oportunidad para fortalecer la institución. Su mensaje es claro: el INE no es infalible, pero se mantiene firme en su compromiso con la transparencia y la legalidad. En un país donde la confianza en las instituciones es un bien escaso, la independencia del INE se presenta como una victoria silenciosa pero fundamental.
Con el último voto contabilizado, se vislumbra ya la siguiente contienda: la Reforma Electoral. Desde Palacio Nacional y las filas de Morena, la reciente elección judicial ha reavivado el debate sobre la necesidad de una transformación profunda del sistema electoral.
La narrativa oficial apunta a una “cirugía mayor” que replantee las facultades del INE, revise el presupuesto asignado a campañas y partidos, y ajuste la composición del Congreso, incluyendo la eliminación de los diputados plurinominales. Pero más allá de los argumentos técnicos, subyace la inquietud generada por el estrecho margen con el que el INE validó los resultados de la elección. ¿Es conveniente, se preguntan algunos, mantener un sistema donde un solo voto puede poner en jaque todo el proceso?
El debate ya ha comenzado a tomar forma en las cámaras legislativas. La pregunta ya no es si habrá reforma, sino cuál será su alcance y si, en nombre de la simplificación, se fortalecerá o se debilitará la democracia.
Y como diría aquel filósofo, cuyo nombre se me escapa ahora mismo: “Hay quienes creen que el INE solo funciona bien cuando les da la razón… igual que su horóscopo”.
Fuente: El Heraldo de México