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18 de junio de 2025 a las 07:15

¡Erick llega a Acapulco! ¿Compras de pánico?

La zozobra se palpa en el aire, un manto de incertidumbre cubre el puerto de Acapulco mientras la tormenta tropical Erick, con su amenaza latente de convertirse en huracán, se acerca a la región. La Costa Chica de Guerrero se prepara para el embate, y el eco de la alerta ha resonado en el corazón del puerto, desatando una ola de preparativos que se traducen en largas filas en centros comerciales, gasolineras y abarroteras. La noche del 17 de junio ha sido testigo de una actividad inusual, un ir y venir apresurado que refleja la inquietud generalizada.

El recuerdo de Otis y John, huracanes que dejaron una profunda huella en la memoria colectiva, aún perdura. Las experiencias pasadas han servido de lección, grabando a fuego la importancia de la previsión. "No es pánico, es experiencia", afirma Juan Bello, un acapulqueño de 54 años, mientras carga su carrito de supermercado con provisiones. Agua embotellada, atún, papel de baño, cerillos, frijoles, aceite, arroz y alimento para mascotas, elementos esenciales para afrontar un posible aislamiento, se convierten en los protagonistas de la noche. Su voz, aunque serena, refleja la tensión que se respira en el ambiente. No es un caso aislado, la escena se repite en innumerables hogares del puerto.

La Zona Dorada, usualmente vibrante con la alegría del turismo, muestra una cara diferente. Las tiendas departamentales se convierten en el punto de encuentro de quienes buscan asegurar su bienestar y el de sus familias. Las conversaciones giran en torno a la trayectoria de Erick, a las previsiones meteorológicas, a los consejos de Protección Civil. La incertidumbre es el denominador común.

En las gasolineras, las filas de autos se extienden, serpenteando por las calles. El zumbido de los motores en marcha se mezcla con el murmullo de las conversaciones, con la impaciencia contenida. En algunos puntos de la Zona Tradicional, la escasez comienza a asomar, limitando la venta de combustible a diez litros por vehículo. Una medida preventiva que busca asegurar el suministro para todos, pero que a la vez incrementa la sensación de urgencia.

Las autoridades, conscientes de la magnitud de la amenaza, han emitido avisos con horas de anticipación. La fase amarilla de prevención se mantiene activa, y se han suspendido las clases en todos los niveles educativos. Las familias buscan refugio, se aprovisionan, se preparan para lo que pueda venir. El puerto de Acapulco, acostumbrado a la calma del mar y al bullicio turístico, se enfrenta a una nueva prueba, con la esperanza de que Erick, a su paso, deje la menor cantidad de estragos posibles. La solidaridad y la preparación son las armas con las que la población se enfrenta a la inminente llegada de la tormenta. La noche avanza, y con ella la expectativa. Acapulco contiene la respiración.

Fuente: El Heraldo de México