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17 de junio de 2025 a las 09:20

Sheinbaum: ¿Futuro en el G7?

La inesperada retirada de Trump de la cumbre del G7 en Japón, tras apenas un día de actividades, arroja una larga sombra sobre el futuro de la cooperación internacional. No es solo una anécdota más en el ya extenso compendio de excentricidades del presidente estadounidense. Su abrupta salida, justificada por la escalada de tensiones entre Israel e Irán, revela una profunda falta de compromiso con los foros multilaterales y una preocupante tendencia al aislacionismo. Recordemos que no es la primera vez que Trump abandona una cumbre del G7 de forma prematura. En 2018, protagonizó una salida similar, atacando incluso a su anfitrión canadiense, Justin Trudeau. Este patrón de comportamiento socava la credibilidad de Estados Unidos en el escenario global y dificulta la construcción de consensos en temas cruciales para la paz y la seguridad mundial.

La ausencia de Trump, sin duda, afecta la dinámica de la cumbre. Si bien el primer ministro canadiense, Mark Carney, había anticipado que no habría un comunicado conjunto al final de la reunión, la participación del presidente estadounidense siempre es un factor determinante en las discusiones y negociaciones. Su retirada deja un vacío que dificulta el avance en temas como el comercio internacional, la lucha contra el crimen organizado, la crisis climática y la regulación de la inteligencia artificial, todos ellos puntos centrales en la agenda del G7.

La presencia de la presidenta mexicana, en este contexto, adquiere una relevancia aún mayor. Su agenda, centrada en temas comerciales y en la consolidación de alianzas estratégicas, se convierte en un contrapeso a la incertidumbre generada por la ausencia de Trump. Las reuniones de Sheinbaum con líderes europeos, asiáticos y, por supuesto, con el propio Carney, son cruciales para fortalecer la posición de México en el escenario internacional y para explorar nuevas vías de cooperación en un mundo cada vez más complejo.

La situación actual nos recuerda la fragilidad de los acuerdos internacionales y la importancia de construir puentes en lugar de muros. La decisión de Trump de priorizar la política interna sobre la cooperación global envía un mensaje negativo al resto del mundo. En un momento en que la humanidad enfrenta desafíos sin precedentes, como el cambio climático, las pandemias y las crisis económicas, la cooperación multilateral es más necesaria que nunca. La cumbre del G7, a pesar de las dificultades, sigue siendo un espacio valioso para el diálogo y la búsqueda de soluciones conjuntas. Es imperativo que los líderes mundiales aprovechen esta oportunidad para fortalecer la cooperación internacional y construir un futuro más seguro y próspero para todos.

El futuro del TMEC, en este contexto, se vuelve aún más incierto. La ausencia de Trump, si bien podría interpretarse como una oportunidad para retomar el diálogo con Canadá sin la presión directa del presidente estadounidense, también dificulta la resolución de los problemas de fondo que afectan al acuerdo comercial. La postura firme de Carney frente a las políticas proteccionistas de Trump, y su interés en fortalecer la relación con México, son señales esperanzadoras. Sin embargo, la complejidad de las negociaciones y la volatilidad de la política estadounidense hacen difícil prever el futuro del TMEC.

Finalmente, la cumbre del G7 de este año nos deja una importante lección: la necesidad de diversificar las alianzas y fortalecer la cooperación regional. La dependencia excesiva de un solo país, por poderoso que sea, puede ser contraproducente. México, y el resto de los países del mundo, deben buscar un equilibrio en sus relaciones internacionales, promoviendo la cooperación multilateral al mismo tiempo que fortalecen los lazos con sus vecinos y socios estratégicos. Solo así podremos enfrentar los desafíos del siglo XXI y construir un mundo más justo y sostenible.

Fuente: El Heraldo de México