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17 de junio de 2025 a las 21:55
Lava tu cabello: La ciencia te revela cuándo
El ritual del baño, una constante en nuestras vidas, casi un acto reflejo. Desde la infancia, el eco materno resuena en nuestros oídos: "¡A bañarse todos los días!". Y con esa instrucción, aprendimos la coreografía del jabón, el champú y el agua, una danza de limpieza que se repite a lo largo de los años. Pero, ¿qué hay de cierto en esa premisa diaria? ¿Realmente necesitamos lavar nuestro cabello con tanta frecuencia? La ciencia, como en muchos otros aspectos de la vida, nos invita a matizar esa costumbre arraigada.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través de su Programa de Manejo de Uso y Reúso del Agua (Pumagua), nos invita a reflexionar sobre la frecuencia ideal del lavado capilar. No se trata de una regla universal, sino de una ecuación personal que involucra variables como la edad, el tipo de cabello y el estilo de vida. La Sociedad Mexicana de Tricología, compuesta por expertos en la salud capilar, aporta luz a este debate, desmintiendo el mito del lavado diario para todos.
Para los jóvenes, menores de 40 años, la producción de grasa es más intensa, lo que justificaría un lavado diario. Sin embargo, al cruzar el umbral de los 40 o 50 años, el ritmo de producción sebácea disminuye, permitiendo espaciar los lavados a 3 o 4 veces por semana. Este cambio fisiológico nos invita a adaptar nuestras rutinas de higiene.
La textura del cabello también juega un papel crucial. Los cabellos lacios y delgados, con tendencia a engrasarse con mayor rapidez, se benefician de un lavado diario. En cambio, los cabellos rizados o resecos, que retienen la hidratación con mayor dificultad, agradecen un respiro entre lavados, limitándolos a 3 o 4 veces por semana.
Más allá de la edad y la textura, nuestro estilo de vida también influye en la frecuencia ideal de lavado. Si realizamos actividad física intensa, sudamos abundantemente o estamos expuestos a ambientes contaminados, un lavado diario se vuelve necesario para eliminar impurezas y mantener la salud del cuero cabelludo.
La UNAM, a través de Pumagua, no solo nos invita a reflexionar sobre la frecuencia, sino también sobre la forma en que lavamos nuestro cabello. Recomendaciones como usar agua tibia, aplicar el champú con suaves masajes en el cuero cabelludo, enjuagar con abundante agua y evitar frotar el cabello con la toalla son claves para mantenerlo sano y brillante.
El cuidado capilar no se limita al lavado. Una alimentación equilibrada, rica en vitaminas y minerales, y el uso de productos adecuados a nuestro tipo de cabello son pilares fundamentales para una melena saludable. Así que, la próxima vez que entres a la ducha, recuerda que la frecuencia ideal de lavado no es una imposición, sino una decisión personal basada en la ciencia y el autoconocimiento. Escucha a tu cabello, observa sus necesidades y adáptate a su ritmo. La belleza capilar reside en el equilibrio y en el respeto por la naturaleza de nuestro propio cuerpo.
Fuente: El Heraldo de México