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17 de junio de 2025 a las 22:20

IMSS salva a Víctor de 3.5 litros de pus en el tórax

La historia de Víctor Manuel Gutiérrez nos recuerda la delgada línea que a veces separa la vida de la muerte. Un joven de 29 años, lleno de vida, de pronto se ve atrapado en una pesadilla médica. Imaginen la angustia, la incertidumbre que debió sentir durante ese mes de peregrinaje por consultorios, buscando una respuesta a un dolor que se intensificaba con cada día que pasaba. Una tos persistente, fiebre que lo consumía… señales que, lamentablemente, fueron malinterpretadas, diagnosticadas erróneamente como simples molestias musculares y problemas respiratorios leves. ¿Cuántos de nosotros no hemos experimentado la frustración de un diagnóstico equivocado? ¿Cuántos hemos sentido que nuestras preocupaciones médicas no eran tomadas en serio? El caso de Víctor nos confronta con esa realidad, una realidad que puede tener consecuencias devastadoras.

La llegada al Hospital IMSS-Bienestar de Ciudad Madero, el 12 de junio, marcó un punto de inflexión. Para Víctor, fue la diferencia entre la vida y la muerte. Los médicos, con su pericia y experiencia, reconocieron de inmediato la gravedad de la situación. No había tiempo que perder. La decisión fue tajante: una toracotomía posterolateral izquierda. Una cirugía mayor, compleja, nunca antes realizada en ese hospital. Imaginen la presión sobre el equipo quirúrgico, liderado por el Dr. Carlos Pérez Valladares. No solo se trataba de salvar la vida de un joven, sino también de marcar un hito en la historia del hospital. Tres largas horas en el quirófano, luchando contra el tiempo, contra una infección que amenazaba con arrebatarle la vida a Víctor.

Al abrir la cavidad torácica, la escena debió ser impactante. 3.5 litros de pus acumulados entre el pulmón y el corazón. Una imagen que habla por sí sola de la gravedad de la infección, un empiema derivado de una neumonía mal controlada. Una bomba de tiempo dentro del pecho de Víctor. El Dr. Pérez Valladares lo explicó con claridad: la infección se había extendido, comprometiendo estructuras vitales como el pericardio y la pleura. En ese momento, la habilidad, la precisión y la determinación del equipo quirúrgico fueron cruciales.

La toracotomía no solo salvó la vida de Víctor, sino que también sentó un precedente en el Hospital IMSS-Bienestar de Ciudad Madero. Una demostración de la capacidad y el compromiso de los profesionales de la salud pública. Un ejemplo de cómo, incluso con recursos limitados, se pueden lograr grandes cosas. Las palabras del Dr. Pérez Valladares, visiblemente emocionado, resumen la esencia de la medicina: "Escuchar al paciente decir 'Gracias, doctor, ahora puedo respirar', nos recuerda por qué hacemos esto". Una frase que resuena con fuerza, que nos recuerda la importancia de la vocación, del servicio, de la humanidad en la práctica médica.

Y luego está el testimonio de Víctor, desde su cama de hospital, con la voz aún débil, pero llena de gratitud y esperanza: "Yo pensé que me iba a morir. Ya no podía respirar. Pero ahora tengo otra oportunidad". Una segunda oportunidad que le fue concedida gracias a la dedicación y el profesionalismo de un equipo médico excepcional. Una segunda oportunidad que lo impulsa a "hacer las cosas bien".

Este caso, sin embargo, nos obliga a reflexionar sobre la realidad del sistema de salud. El diagnóstico erróneo que sufrió Víctor no es un caso aislado. Es un reflejo de las deficiencias que aún persisten en muchas regiones del país: falta de acceso a atención especializada, demoras en los diagnósticos, recursos limitados. La historia de Víctor, afortunadamente, tuvo un final feliz. Pero, ¿cuántos otros Víctor no tienen la misma suerte? ¿Cuántos se quedan en el camino por falta de una atención médica oportuna y adecuada?

La historia de Víctor Manuel Gutiérrez es un llamado a la acción. Un llamado a fortalecer el sistema de salud pública, a invertir en recursos, a capacitar al personal médico, a garantizar el acceso a la atención especializada para todos. Es una historia de esperanza, pero también de alerta. Una historia que nos recuerda que la salud es un derecho fundamental, y que debemos luchar por un sistema de salud que esté a la altura de las necesidades de todos los ciudadanos.

Fuente: El Heraldo de México