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17 de junio de 2025 a las 03:40

Hijo regresa a casa en ataúd

La angustia se convirtió en horror en la colonia Sinarquistas de León, Guanajuato. Una escena que helaría la sangre a cualquiera se desarrolló este lunes 16 de junio, dejando a una madre destrozada y a una comunidad conmocionada. Imaginen la desesperación de una madre que busca incansablemente a su hijo desaparecido, aferrándose a la esperanza de encontrarlo sano y salvo. Esa esperanza se transformó en una pesadilla cuando un grupo de hombres, con una frialdad que estremece, depositó un ataúd frente a su puerta. "¡Ahí le dejamos eso!", fue la escalofriante frase que resonó en el aire, cargada de una crueldad inimaginable.

La urgencia con la que tocaron la puerta contrastaba con la macabra calma de sus palabras. La madre, con el corazón latiéndole a mil por hora, abrió para encontrarse con la imagen más aterradora de su vida: un féretro, depositado en su propia entrada, como un siniestro regalo. El hombre que pronunció aquellas palabras se esfumó en una camioneta, junto con sus cómplices, dejando tras de sí un rastro de terror y preguntas sin respuesta.

Con manos temblorosas, impulsada por un presentimiento que le helaba la sangre, la madre abrió el ataúd. En su interior, envuelto en plástico, yacía el cuerpo de su hijo Luis Gerardo, de tan solo 22 años. El grito desgarrador que escapó de su garganta resonó en toda la colonia, un grito de dolor que expresaba la impotencia ante la tragedia. Los vecinos, alertados por el clamor, acudieron a la escena, presenciando la desgarradora imagen que quedará grabada para siempre en sus memorias. La consternación y la frustración se apoderaron de todos. ¿Cómo era posible tanta crueldad? ¿Qué clase de ser humano es capaz de cometer semejante atrocidad?

De inmediato, se dio aviso a las autoridades. Las sirenas de las patrullas y ambulancias rompieron el silencio de la tarde, mientras los equipos de emergencia se desplegaban en la zona, iniciando un operativo para esclarecer este crimen que ha conmocionado a la ciudad. La madre, sumida en un dolor indescriptible, relató a las autoridades que su hijo había salido días atrás en busca de trabajo y que desde entonces no había tenido noticias de él. Había reportado su desaparición, aferrada a la esperanza de que regresara a casa sano y salvo. Pero el destino, cruel e implacable, le tenía reservado un final trágico.

Las investigaciones se centran ahora en identificar a los responsables de este acto inhumano. ¿Quiénes eran esos hombres? ¿Qué motivos los llevaron a cometer semejante barbarie? ¿Existía alguna rencilla previa o se trató de un acto de violencia aleatoria? Estas son solo algunas de las preguntas que las autoridades intentan responder.

La comunidad de la colonia Sinarquistas se encuentra conmocionada y atemorizada. La imagen del ataúd depositado en la puerta de una casa, con el cuerpo de un joven en su interior, ha dejado una profunda herida en el tejido social. La solidaridad se ha hecho presente, con vecinos y amigos brindando apoyo a la desconsolada madre. Mientras tanto, la justicia deberá actuar con celeridad y contundencia para encontrar a los culpables y que este crimen no quede impune. La memoria de Luis Gerardo exige justicia. Su madre, destrozada por el dolor, clama por respuestas. Y la comunidad entera espera que la verdad salga a la luz y que los responsables paguen por su atrocidad. Este caso nos recuerda la fragilidad de la vida y la importancia de luchar contra la violencia que azota a nuestra sociedad.

Fuente: El Heraldo de México