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17 de junio de 2025 a las 22:30

Herrera vs Martinoli: ¿Reconciliación a la vista?

Diez años han pasado desde aquel incidente en el aeropuerto de Filadelfia que marcó un antes y un después en la carrera de Miguel “El Piojo” Herrera y su relación con el comentarista deportivo Christian Martinoli. Una década que, si bien ha enfriado los ánimos, no ha borrado la tensión subyacente entre ambos. El reciente encuentro de Herrera con la prensa durante la Copa Oro reabrió la herida, trayendo a la memoria el puñetazo que le propinó a Martinoli tras la victoria del Tri. El técnico, visiblemente más reflexivo, admitió haber actuado impulsivamente, llevado por la frustración y la presión del momento. Reconoció haber intentado, sin éxito, contactar a Martinoli previamente para dialogar sobre los comentarios que el narrador hacía sobre su desempeño al frente de la selección, comentarios que, según Herrera, trascendían lo profesional y se metían con su familia.

"Lo intenté por todos lados", confesó Herrera, "traté de hablar y arreglar esto antes". Sus palabras revelan un intento de mediación, una búsqueda de solución que quedó truncada por la irrupción de la ira. "Mi cabeza venía volando con ese tipo", admitió, describiendo un estado emocional alterado que lo llevó a actuar de manera impulsiva. "Lo hice en un momento en el que no tenía que hacerlo", una frase que resume el arrepentimiento y la conciencia del error cometido.

A pesar del tiempo transcurrido, la herida sigue abierta. Herrera, aunque reconoce el talento de Martinoli como narrador y su lugar consolidado junto a Luis García y Jorge Campos en la crónica deportiva, mantiene firme su postura. "Como narrador de futbol lo ha hecho bien", concede, pero la línea divisoria entre lo profesional y lo personal permanece intacta. "Esta era una situación personal con mi familia", recalca, justificando su reticencia a una reconciliación. "No le pediré una disculpa, me costó mucho y nunca seremos amigos". La contundencia de sus palabras deja claro que el precio pagado por aquel incidente – la pérdida de su puesto como director técnico de la selección mexicana – fue demasiado alto y que la posibilidad de una amistad con Martinoli está descartada.

La postura de Herrera revela una compleja mezcla de arrepentimiento y orgullo. Reconoce su error, pero no está dispuesto a dar el paso hacia la reconciliación. Comparte espacio con Martinoli en el mundo del fútbol, incluso admite la posibilidad de coincidir en un programa, pero la distancia emocional se mantiene. "No seremos amigos", repite, una afirmación que cierra la puerta a cualquier acercamiento. El incidente de Filadelfia, a pesar del tiempo transcurrido, sigue proyectando una larga sombra sobre la relación entre ambos, un recordatorio constante de un momento de impulsividad que cambió el curso de sus trayectorias. La pregunta que queda en el aire es si, con el paso del tiempo, esta herida podrá sanar por completo o si la distancia entre ellos se mantendrá para siempre.

Fuente: El Heraldo de México