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18 de junio de 2025 a las 01:30
Frena la contaminación: nueva Ley de Residuos
La industria de la moda, tan vibrante y dinámica, ha sucumbido a la vorágine del consumo rápido, dando lugar al fenómeno del "fast fashion". Prendas a precios irrisorios, tendencias efímeras que se desvanecen con la misma rapidez con la que aparecen. Pero, ¿a qué costo? Montañas de ropa desechada, tejidos sintéticos que tardan siglos en descomponerse, ríos contaminados por tintes tóxicos… un panorama desolador que la Comisión de Preservación del Medio Ambiente, Cambio Climático y Protección Ecológica del Congreso capitalino se ha propuesto combatir.
La reforma a la Ley de Residuos Sólidos de la Ciudad de México se presenta como un faro de esperanza en medio de esta problemática. No se trata simplemente de señalar culpables, sino de proponer soluciones viables y a largo plazo. La inclusión de medidas específicas para el reciclaje de la moda rápida es un paso crucial. Imaginen un sistema donde las prendas desechadas no terminen en vertederos, sino que sean recolectadas, tratadas y transformadas en nuevos materiales, dando vida a un ciclo virtuoso de reutilización.
La propuesta no se limita a la recolección y el reciclaje. Se plantea también la necesidad de concientizar a la población sobre el impacto ambiental de sus hábitos de consumo. Campañas informativas, talleres de reutilización creativa, promoción de marcas con prácticas sostenibles… Se busca un cambio cultural, una transformación profunda en la manera en que nos relacionamos con la ropa.
Pero la ambición de esta reforma no se detiene en la moda rápida. La contaminación lumínica, ese brillo artificial que invade nuestras noches, también está en la mira. No se trata de sumir a la ciudad en la oscuridad, sino de iluminar de manera responsable. Regular la luz intrusa, esa que se escapa hacia el cielo nocturno, no solo protege la fauna nocturna y nos permite disfrutar de la belleza de las estrellas, sino que también mejora nuestra calidad de vida. Un descanso reparador en la oscuridad es fundamental para la salud física y mental.
Las denuncias ciudadanas, el clamor por un entorno urbano más respetuoso con el medio ambiente, han sido escuchadas. La reforma a la Ley Ambiental de la Ciudad de México busca establecer límites máximos permisibles de intensidad lumínica, promover el uso de tecnologías de iluminación eficientes y, sobre todo, generar una conciencia colectiva sobre la importancia de preservar la oscuridad natural.
Estas iniciativas representan un paso firme hacia una ciudad más sostenible, un futuro donde la moda y la iluminación se integren de manera armónica con el medio ambiente. Un futuro donde la responsabilidad ambiental no sea una opción, sino una obligación. Un futuro que, gracias a estas reformas, está cada vez más cerca.
Fuente: El Heraldo de México