17 de junio de 2025 a las 08:00
¿Dónde están Los Juniors?
La incertidumbre y la angustia se apoderan nuevamente del mundo de la música regional mexicana. A tan solo tres semanas de la trágica desaparición de Grupo Fugitivo en Tamaulipas, una nueva sombra de misterio se cierne sobre la industria, con la desaparición de Los Juniors de Monterrey. Cinco jóvenes músicos, llenos de sueños y talento, se desvanecieron sin dejar rastro tras aceptar una contratación en el municipio de General Terán, Nuevo León. El eco de la tragedia de Grupo Fugitivo resuena con fuerza, alimentando la preocupación y el temor de que la violencia que azota al país haya cobrado nuevas víctimas en el ámbito artístico.
La historia se repite, con la amarga familiaridad de la desesperanza. Los Juniors de Monterrey, un grupo que luchaba por hacerse un nombre en la competida escena musical, partieron hacia General Terán con la ilusión de compartir su música y alegrar un evento privado. Sin embargo, el destino les tenía preparado un cruel giro. La última comunicación que se tuvo con ellos los ubicaba cerca de San Juan, en el municipio de Cadereyta, un punto que ahora se ha convertido en el epicentro de la angustia para sus familias y amigos.
El silencio de sus teléfonos celulares, que antes resonaban con melodías y risas, ahora es un clamor desgarrador. La camioneta Suburban blanca, con placas de Guerrero, en la que viajaban, se ha convertido en un fantasma que recorre las carreteras del norte del país, sin un destino claro y con un cargamento de incertidumbre. Los clientes que los contrataron, quienes esperaban con ansias la llegada de la banda para dar inicio a la fiesta, se han convertido en testigos involuntarios de esta nueva tragedia, confirmando que Los Juniors nunca llegaron a su destino.
La desesperación crece con cada minuto que pasa. Las edades de los desaparecidos, entre los 18 y los 40 años, dibujan un panorama desolador. Jóvenes con toda una vida por delante, truncada por circunstancias aún desconocidas. El conductor que los acompañaba, también se encuentra entre los desaparecidos, sumando una nueva dimensión a la tragedia. Sus nombres, aún resonando en los corazones de sus seres queridos, se convierten en un grito desesperado por justicia y por respuestas.
Las autoridades han iniciado las investigaciones correspondientes, pero la sombra de la impunidad y la lentitud de los procesos judiciales se cierne sobre el caso, como una amenaza latente. La sociedad, conmocionada, exige respuestas y acciones concretas para encontrar a los desaparecidos y llevar a los responsables ante la justicia. La música regional mexicana se encuentra de luto, una vez más, y la pregunta que todos se hacen es: ¿hasta cuándo la violencia seguirá silenciando las notas de la alegría y la esperanza?
La solidaridad se hace presente en las redes sociales, donde se multiplican los mensajes de apoyo y las peticiones para que se intensifique la búsqueda. Amigos, familiares y colegas del gremio musical se unen en una sola voz, exigiendo el regreso sano y salvo de Los Juniors de Monterrey. La esperanza, aunque tenue, se mantiene viva, alimentando la fe en que pronto se tendrá noticias de su paradero. Mientras tanto, la incertidumbre y la angustia continúan, como una melodía triste que nadie quiere escuchar.
Fuente: El Heraldo de México