Logo
NOTICIAS
play VIDEOS

Inicio > Noticias > Medio Ambiente

17 de junio de 2025 a las 09:40

Descubre los secretos del océano profundo

La Conferencia de los Océanos de las Naciones Unidas (UNOC3) resonó con un clamor unánime: el grito de auxilio de nuestros mares. Sin embargo, más que un llamado del océano, es un SOS que lanzamos nosotros, la humanidad, aferrada a una ilusoria inmortalidad mientras devastamos el corazón azul de nuestro planeta. El océano, ese regulador climático, fuente de vida y oxígeno, despensa que nos alimenta e inspira, se ahoga bajo el peso de nuestra sobrepesca, contaminación y destrucción sistemática. Lo convertimos en un vertedero global, ignorando que su colapso es el nuestro.

Dos destellos de esperanza iluminaron la UNOC3. El primero, el merecido reconocimiento al incansable trabajo del Grupo de Ecología y Conservación de Islas (GECI) en México. Durante 26 años, este equipo de científicos ha luchado contra la invasión de especies foráneas, rescatando de la extinción tesoros de nuestra biodiversidad como el albatros de Laysan, el petrel de patas negras y el lobo marino de Guadalupe, cuya piel, codiciada por su belleza, lo llevó al borde del abismo. Su labor es un faro que guía la restauración ambiental, un ejemplo a seguir para el mundo.

El segundo rayo de luz provino de la firme defensa de Alicia Bárcena, titular de la SEMARNAT, por el control de la contaminación por plásticos de un solo uso y sus tóxicos componentes. Esta lucha, de la que muchos formamos parte, se enfrenta a la inercia de un sistema de producción y consumo ciego ante las consecuencias. El incremento del 20% en casos de cáncer infantil, una tragedia que golpea a los más vulnerables, es un crudo recordatorio del precio que pagamos por nuestra adicción al plástico.

La "isla de plástico" del Pacífico, tres veces el tamaño de Francia, es un monumento a nuestra desidia, un cementerio marino donde innumerables especies perecen en un lento y doloroso suplicio. Esta amenaza, junto con tantas otras, es la verdadera razón del grito de auxilio del océano. No es el mar quien nos pide ayuda, somos nosotros quienes imploramos su perdón y su clemencia.

La participación de México en la UNOC3, a través del reconocimiento a GECI y la voz de Alicia Bárcena, nos llena de optimismo. Sin embargo, la resistencia de algunos países a frenar la contaminación plástica nos obliga a preguntarnos: ¿Acaso se creen inmortales? ¿Ignoran que el destino del océano es nuestro propio destino? La lucha por la salud de los mares es una lucha por nuestra supervivencia. No hay tiempo que perder. El momento de actuar es ahora.

Fuente: El Heraldo de México