17 de junio de 2025 a las 05:40
Árbol gigante cae en Bachilleres ¡Milagro, sin heridos!
La tarde del miércoles se tiñó de susto y asombro en el Colegio de Bachilleres 1, ubicado en la colonia El Rosario de la alcaldía Azcapotzalco. Un estruendo, similar al rugido de una bestia mitológica, resonó alrededor de las 17:30 horas, sembrando la inquietud entre los estudiantes que se encontraban en las instalaciones. La incertidumbre y el temor a un incidente de mayor magnitud se apoderaron del ambiente, mientras los murmullos y las especulaciones corrían como la pólvora entre los jóvenes.
La fuente del estruendo pronto se reveló: un coloso verde de aproximadamente 20 metros de altura y un diámetro de 1.20 metros, un árbol que hasta hace poco se alzaba imponente en el patio del plantel, ahora yacía vencido, vencido por la fuerza implacable de la naturaleza. La lluvia, que había azotado la ciudad con inusual intensidad durante la tarde, parecía ser la principal sospechosa de este dramático suceso. Imaginen la escena: un gigante arbóreo, testigo silencioso de generaciones de estudiantes, ahora rendido a los pies de la tormenta.
La rápida respuesta de los cuerpos de emergencia fue crucial. Sirenas resonando en la distancia anunciaron la llegada de los equipos de rescate, quienes se desplegaron con eficiencia y profesionalismo para evaluar la situación y asegurar la zona. El imponente árbol, ahora fragmentado y vulnerable, se convertía en el centro de atención de un operativo que buscaba, ante todo, garantizar la seguridad de los presentes.
La evacuación se llevó a cabo de manera ordenada, aunque no total. Mientras algunos estudiantes abandonaban las instalaciones, otros permanecieron en el interior del plantel, continuando con sus actividades académicas con una inusual banda sonora de fondo: el serrucho mecánico que trabajaba incansablemente para seccionar y retirar el gigante caído. Una imagen que quedará grabada en la memoria de estos jóvenes: la naturaleza mostrando su poder en medio de la rutina escolar.
Afortunadamente, y gracias a la rápida actuación de los servicios de emergencia, la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil confirmó que no hubo lesionados. Una noticia que trajo alivio y tranquilidad a la comunidad educativa, aunque la imagen del árbol caído, un recordatorio tangible de la fuerza de la naturaleza, persistirá en la memoria colectiva. Este incidente nos recuerda la importancia de la prevención y la constante revisión del arbolado urbano, especialmente en zonas de alta concurrencia como las escuelas. La naturaleza, en su esplendor y en su furia, nos exige respeto y atención. ¿Qué medidas se tomarán ahora para prevenir futuros incidentes? ¿Cómo se recuperará el espacio verde perdido? Estas son las preguntas que quedan en el aire tras el eco del estruendo.
Fuente: El Heraldo de México