16 de junio de 2025 a las 09:50
México y Japón: innovación sin fronteras
En un contexto global cada vez más complejo, la alianza entre México y Japón se consolida como un faro de estabilidad y cooperación. Más allá de las cifras, que son impresionantes –Japón es el décimo destino de nuestras exportaciones y México el segundo mercado para Japón en América–, lo que realmente distingue a esta relación es su capacidad de reinventarse y adaptarse a los nuevos desafíos. La reciente XXXIV Reunión Plenaria Empresarial Japón-México en Tokio no fue un encuentro protocolario, sino una plataforma para diseñar el futuro de esta alianza estratégica.
Imaginen la escena: 90 representantes de los sectores más dinámicos de ambas economías –desde la banca y la logística hasta la industria alimentaria y los parques industriales–, reunidos en Tokio, compartiendo experiencias, identificando oportunidades y trazando una hoja de ruta conjunta. Este tipo de colaboración, profunda y pragmática, es la que permite a México y Japón no solo resistir las turbulencias globales, sino capitalizarlas.
El sector automotriz, un pilar de nuestra relación bilateral, ilustra perfectamente esta dinámica. No se trata simplemente de la presencia de gigantes japoneses como Nissan, Toyota o Honda en México, sino del ecosistema que han construido: formación de talento local, integración de proveedores mexicanos y, crucialmente, la apuesta conjunta por la electromovilidad. En este punto, el apoyo de la JICA, la agencia japonesa de cooperación internacional, ha sido fundamental para fortalecer la cadena de suministro y preparar a la industria para el futuro.
Pero la mirada está puesta más allá del presente. La innovación es el motor de esta alianza y las energías renovables, la inteligencia artificial, la robótica y el comercio digital son los nuevos horizontes. Japón, un líder mundial en tecnología e innovación, es el socio ideal para México en esta transición hacia una economía más sostenible y digital. No se trata de copiar modelos, sino de cocrear soluciones adaptadas a nuestras realidades, aprovechando las fortalezas de cada país.
México, con su privilegiada ubicación geográfica, su acceso al mercado norteamericano y su red de tratados comerciales, ofrece una plataforma inigualable para las empresas japonesas. Y Japón, con su experiencia en tecnología de vanguardia y su visión a largo plazo, es el catalizador que México necesita para dar el salto hacia la industria 4.0.
Sin embargo, para alcanzar todo el potencial de esta alianza, es esencial ir más allá de las buenas intenciones. Necesitamos una mayor alineación normativa, homologación de estándares técnicos y una conexión más fluida entre nuestros ecosistemas de innovación. La reciente Plenaria Empresarial ha sentado las bases para este nuevo capítulo, marcado por una ambición compartida y una visión de futuro.
En un mundo donde las alianzas tradicionales se tambalean, la relación entre México y Japón se erige como un ejemplo de cooperación inteligente y resiliente. No se trata de una casualidad, sino del resultado de un esfuerzo constante por construir puentes, superar barreras y apostar por un futuro común. En este camino, la participación del sector privado, como el motor de la innovación y la creación de valor, es esencial.
En definitiva, la alianza México-Japón es una historia de éxito que continúa escribiéndose. Y en cada página, se refleja la convicción de que, juntos, podemos construir un futuro más próspero y sostenible.
Fuente: El Heraldo de México