16 de junio de 2025 a las 09:50
Landau: El Poder en Tus Manos
La figura del subsecretario de Estado, a menudo eclipsada por la imponente presencia del Secretario de Estado, se asemeja a un actor secundario en una gran producción. Su papel, si bien esencial en el engranaje diplomático, carece del brillo y la autoridad que ostenta su superior. Es un puesto que exige discreción, lealtad y una capacidad casi camaleónica para adaptarse a las directrices marcadas desde arriba. En esencia, es la mano derecha, la voz que susurra al oído del poder, pero rara vez la que se proyecta al frente del escenario internacional.
Christopher Landau, ex embajador en México durante la tumultuosa era Trump, personifica a la perfección esta realidad. Su paso por la embajada en México, a pesar de la importancia estratégica de la relación bilateral, se vio relegado a un segundo plano por la intromisión de figuras como Jared Kushner, quien monopolizó las conversaciones cruciales con el gobierno mexicano, dejando a Landau en una posición marginal. Su labor se limitó a recorrer el país, promocionando las maravillas turísticas y gastronómicas de México, un rol casi promocional que contrastaba con la trascendencia que debería tener un embajador en un país vecino.
Un episodio revelador ilustra la irrelevancia que Landau ostentaba en la administración Trump. Durante la visita de Andrés Manuel López Obrador a Washington en 2020, Landau, como anfitrión y representante del gobierno estadounidense, acompañó al jefe de protocolo del Departamento de Estado en la ofrenda floral al monumento a Benito Juárez. Sin embargo, al concluir la ceremonia, mientras la comitiva presidencial se retiraba rodeada de un imponente despliegue de seguridad, Landau se alejó a pie y en solitario, una imagen que simbolizaba su escasa influencia en el círculo de poder.
Su reciente regreso a México, ahora como subsecretario de Estado, pudo haber pasado desapercibido si no fuera por la atención que le brindó la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum. Rompiendo con su propio protocolo de recibir únicamente a jefes de Estado y de gobierno, Sheinbaum concedió una audiencia a Landau, elevando su figura a un nivel que no le correspondía. Esta deferencia inusitada tuvo consecuencias. Envalentonado por la recepción, Landau se permitió lanzar amenazas veladas sobre la cancelación de visas a políticos mexicanos críticos de Trump, una muestra de la audacia que le confirió la inesperada importancia que se le otorgó.
Este caso pone de manifiesto la importancia de calibrar las relaciones diplomáticas con precisión. Sobreestimar la jerarquía de un funcionario, por más que represente a una potencia mundial, puede generar distorsiones y abrir la puerta a injerencias injustificadas. La experiencia con Landau, al igual que con otros funcionarios estadounidenses como Kristi Noem y Ken Salazar, debería servir como una lección para el gobierno mexicano: la fortaleza en la política exterior se construye con base en el respeto a las propias instituciones y en el reconocimiento del peso real de cada actor en el tablero internacional. Conceder importancia a quien no la tiene puede tener un alto costo.
Fuente: El Heraldo de México