16 de junio de 2025 a las 09:50
La ira de Trump
La escalada de tensión en Estados Unidos tras las acusaciones de Elon Musk contra Trump ha alcanzado niveles alarmantes. La respuesta del mandatario, lejos de ofrecer aclaraciones, ha sido la de desatar una persecución sin precedentes contra la comunidad migrante, especialmente la mexicana en California. El ICE, convertido en brazo ejecutor de esta política de odio, ha desplegado una ofensiva brutal disfrazada de "operativo de seguridad nacional", con redadas indiscriminadas y detenciones arbitrarias que han sembrado el terror entre la población migrante.
Las protestas pacíficas que han surgido como respuesta a esta ola represiva han sido recibidas con una violencia desproporcionada. La militarización de las calles, con el despliegue de la Guardia Nacional e incluso de los marines, viola flagrantemente el pacto federal y demuestra la deriva autoritaria del gobierno de Trump. La acusación infundada contra la presidenta Claudia Sheinbaum de alentar la violencia en las manifestaciones, orquestada por la secretaria de Seguridad Interior, Kristi Noem, no hace más que añadir leña al fuego y tensar aún más las relaciones bilaterales.
La propaganda desplegada por el gobierno de Trump, con montajes visuales que buscan criminalizar a la comunidad migrante y justificar la narrativa de la "invasión", recuerda a las tácticas utilizadas por los regímenes totalitarios del pasado. Los carteles que incitan a la delación, evocando la oscura época del Tercer Reich, son una prueba más de la deriva fascista que está experimentando el país. La revelación de que algunos actos de vandalismo fueron provocados por los propios agentes policiales para incriminar a los migrantes demuestra hasta qué punto está dispuesta a llegar la administración Trump para mantener su discurso de odio.
La denuncia del gobernador demócrata de California, calificando la incursión militar como "ilegal y provocadora", y la demanda interpuesta contra la administración federal son un rayo de esperanza en este panorama desolador. La respuesta contundente de la presidenta Sheinbaum, desmintiendo las acusaciones y defendiendo la dignidad de los migrantes, es un ejemplo de la firmeza que se necesita para hacer frente a la política de odio de Trump.
La movilización de artistas, intelectuales y defensores de derechos humanos, tanto estadounidenses como mexicanos, que han condenado los abusos y la represión desmedida a través de las redes sociales, demuestra que la sociedad civil no está dispuesta a permanecer impasible ante la barbarie. La multitudinaria manifestación "no kings", que coincidió con el ostentoso cumpleaños de Trump, es una muestra del creciente descontento popular y de la necesidad de alzar la voz contra la injusticia.
En estos tiempos de definiciones, la neutralidad es imposible. Es hora de solidarizarnos con nuestros hermanos migrantes, de condenar de forma inteligente y pacífica la barbarie disfrazada de orden y legalidad. Las redes sociales son una herramienta poderosa para difundir la verdad y contrarrestar la propaganda del odio. Nuestra voz importa, y es momento de alzarla. Es ahora o nunca.
Fuente: El Heraldo de México