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16 de junio de 2025 a las 08:00

Justicia tardía: Capturado abusador tras 11 años

Once años. Once años de una sombra alargándose sobre la vida de una niña, robándole la inocencia y sembrando un terror que seguramente floreció en pesadillas recurrentes. Once años en los que la justicia parecía dormir, mientras una pequeña, de tan solo siete años en aquel entonces, cargaba con el peso de un crimen atroz. Un crimen que, según la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, fue perpetrado por Edson “N”, quien finalmente ha sido capturado y puesto a disposición de las autoridades.

El 23 de diciembre de 2014, una fecha que debería evocar la magia de la Navidad, se convirtió en el día en que la vida de esta pequeña dio un giro devastador. En un domicilio ubicado en la colonia Del Parque, de la capital mexiquense, Edson “N” presuntamente cometió el aberrante acto de abusar sexualmente de la menor. Imaginemos por un instante el horror vivido por esa niña, la confusión, el dolor, la impotencia. Un trauma que, sin duda, la ha marcado de por vida.

La denuncia, interpuesta ante el Agente del Ministerio Público, inició un proceso de investigación que, lamentablemente, se extendió por más de una década. ¿Qué sucedió durante esos once años? ¿Por qué la justicia tardó tanto en alcanzar a Edson “N”? Son preguntas que exigen respuestas, preguntas que la sociedad mexiquense merece que sean contestadas. La Fiscalía menciona la recolección de datos y pruebas para solicitar la orden de aprehensión, pero la lentitud del proceso genera inquietud y desconfianza. ¿Cuántas otras víctimas podrían haber sufrido en manos de este individuo mientras la justicia seguía su lento curso?

Ahora, Edson “N” se encuentra tras las rejas del Centro Penitenciario y de Reinserción Social de Santiaguito en Almoloya de Juárez, a la espera de que un juez determine su situación jurídica. La sociedad espera, junto a la víctima y su familia, que se haga justicia. Que el peso de la ley caiga con toda su fuerza sobre el responsable de este atroz crimen. Que este caso sirva como un llamado de atención a las autoridades para agilizar los procesos de investigación y garantizar la protección de los más vulnerables.

Más allá del castigo penal, es fundamental que la víctima reciba la atención psicológica y el apoyo necesario para sanar las heridas emocionales que este terrible suceso ha dejado en su vida. Es imperativo que, como sociedad, nos unamos para prevenir y erradicar este tipo de delitos, creando entornos seguros para nuestros niños y niñas. La justicia, aunque tardía, debe ser ejemplar. No podemos permitir que la impunidad siga siendo la norma. La infancia debe ser protegida a toda costa.

Fuente: El Heraldo de México