16 de junio de 2025 a las 06:10
Hugo Aguilar: Legitimidad y Poder
Un cambio de paradigma se gesta en el corazón del Poder Judicial mexicano. Tras una elección histórica, donde por primera vez la voz del pueblo resonó para elegir a los ministros de la Suprema Corte, Hugo Aguilar Ortíz se alza como el ministro presidente electo, con un mensaje claro: justicia cercana al pueblo, real y comprensible. Su llegada, marcada por la legitimidad del voto popular, promete una transformación profunda en la forma en que se imparte justicia en el país. Lejos de la imagen distante e inaccesible que tradicionalmente se ha tenido de los ministros, Aguilar Ortíz se presenta como un servidor público comprometido con la ciudadanía, dispuesto a escuchar y a entender sus necesidades.
Este nuevo Poder Judicial, que se inaugurará el próximo primero de septiembre, se define por su apertura al diálogo y su compromiso con la atención a la población. Se vislumbra una Suprema Corte de Justicia de la Nación dispuesta a derribar las barreras que la separan de la gente, un tribunal donde el ministro “se pueda ver y se pueda tocar”, en palabras del propio Aguilar Ortíz. Este cambio de enfoque, de una justicia vertical a una horizontal, promete un acercamiento real a las problemáticas que aquejan a la sociedad.
La elección de Aguilar Ortíz, según sus propias palabras, fue una decisión colectiva, un mandato emanado de los pueblos. Él mismo insiste en que no existe ningún sesgo político en su postulación, sino una genuina voluntad de servicio y un compromiso inquebrantable con la justicia. Su triunfo en las urnas, afirma, representa la materialización de un anhelo largamente esperado: una justicia más cercana, más humana, más comprensible para todos.
El ministro presidente electo se prepara para una transición ordenada y adecuada, en colaboración con los demás ministros electos, con el objetivo de garantizar la continuidad del funcionamiento de la Corte. Se avecinan tiempos de diálogo y consenso, donde la prioridad será establecer las bases para este nuevo Poder Judicial, un poder que se erige desde la base, con la fuerza y la legitimidad del voto popular. Aguilar Ortíz se ha comprometido a realizar recorridos por todos los distritos judiciales, con la intención de dialogar con los juzgadores y construir, desde la base, un sistema judicial más eficiente y equitativo.
En cuanto a la posible confrontación con la actual presidenta de la Suprema Corte, Norma Piña, Aguilar Ortíz se muestra confiado en que se logrará una transición armoniosa. Su visión se centra en la construcción de una Corte que garantice la certeza jurídica para todos, un tribunal que actúe con imparcialidad y apego a la ley.
Sobre las impugnaciones al proceso electoral, el ministro electo se remite al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), instancia encargada de resolver las controversias en la materia. Confía en la institucionalidad y en el respeto a la voluntad popular expresada en las urnas. Aguilar Ortíz reafirma su compromiso con el mandato del pueblo, un mandato que, según sus palabras, es claro e inequívoco: un clamor por la justicia, por un México más justo y equitativo para todos. Un México, donde la voz de los pueblos indígenas y afromexicanos tenga el peso y la relevancia que merece. Un México donde, finalmente, la justicia sea un derecho accesible para todos.
Fuente: El Heraldo de México