16 de junio de 2025 a las 21:40
Fiscalía confirma asesinato de alcaldesa en Oaxaca.
La trágica muerte de Lila Gema García Soto, presidenta municipal de San Mateo Piñas, ha conmocionado a Oaxaca y al país entero. El brutal ataque, perpetrado con armas de alto poder en pleno ayuntamiento, ha dejado una estela de interrogantes que la Fiscalía se esfuerza por desentrañar. La velocidad y precisión del acto, ejecutado en apenas seis minutos según las grabaciones de seguridad, habla de una operación planificada y llevada a cabo por individuos con experiencia en el manejo de armas como el "cuerno de chivo". Las imágenes, aunque borrosas por los pasamontañas que ocultaban los rostros de los sicarios, muestran a cinco individuos a bordo de dos motocicletas, entrando y saliendo del municipio con una frialdad escalofriante. Este modus operandi, rápido y letal, es una triste constante en la violencia que azota diversas regiones del país.
La ausencia de denuncias previas por amenazas de muerte contra la presidenta municipal, según lo declarado por el Fiscal Bernardo Rodríguez Alamilla, añade una capa adicional de complejidad al caso. Si bien la edil no había reportado sentir su vida en peligro, sí existían otras denuncias presentadas por ella misma que ahora se convierten en piezas clave de la investigación. La denuncia ante la FGR por el presunto desvío de 25 millones de pesos, la mitad de los fondos federales destinados a la reconstrucción tras el huracán Agatha, apunta directamente al expresidente municipal Tomás Víctor García y abre la puerta a la especulación sobre posibles motivaciones políticas o económicas detrás del crimen. ¿Se trata de una venganza? ¿Un ajuste de cuentas? Las preguntas se acumulan y la Fiscalía trabaja a contrarreloj para encontrar respuestas.
El robo a la tesorería municipal, ocurrido el 25 de mayo de 2024 por un monto de 132 mil pesos, constituye otra línea de investigación que no puede ser ignorada. Aunque la cantidad sustraída palidece en comparación con los millones del desvío por el huracán Agatha, podría estar conectada con redes de delincuencia local o incluso ser un intento de desestabilizar la administración de García Soto. Sumado a esto, el tema del tránsito de madera en la zona, una actividad con frecuencia vinculada a la ilegalidad y la corrupción, se suma a la lista de posibles causas del asesinato. En un contexto donde los intereses económicos y el poder se entrelazan, desentrañar la verdad se convierte en un desafío monumental.
La denuncia por falsificación de firma presentada por la presidenta municipal el 4 de octubre de 2024 y las acusaciones de fraude electoral añaden aún más intrincados matices al panorama. ¿Existían enemigos ocultos dispuestos a silenciar a García Soto? ¿Fue víctima de una conspiración política orquestada por quienes se sentían amenazados por su gestión? La complejidad del caso exige una investigación exhaustiva que no deje piedra sin remover.
El Fiscal ha asegurado que ninguna línea de investigación se descarta. En un estado como Oaxaca, marcado por la conflictividad social y la presencia del crimen organizado, la búsqueda de justicia se convierte en una tarea imperativa. La muerte de Lila Gema García Soto no solo enluta a una comunidad, sino que también representa un ataque directo a la democracia y al estado de derecho. La exigencia de justicia resuena con fuerza en la sociedad oaxaqueña, que espera que los responsables sean identificados, aprehendidos y juzgados con todo el peso de la ley. El tiempo corre y la impunidad no puede ser una opción.
Fuente: El Heraldo de México