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17 de junio de 2025 a las 02:00
Detén el acoso: Profeco te protege
En un mundo cada vez más complejo, donde las finanzas personales pueden ser un desafío, es fundamental conocer nuestros derechos como consumidores, especialmente cuando nos enfrentamos a situaciones de deuda. La figura del despacho de cobranza, aunque legítima, a menudo genera incertidumbre e incluso temor, debido a las malas prácticas que algunos emplean. Es por eso que hoy profundizaremos en este tema, desentrañando qué es un despacho de cobranza, cuáles son sus límites y, sobre todo, cómo podemos protegernos de posibles abusos.
Un despacho de cobranza actúa como intermediario entre el acreedor (quien nos otorgó el crédito) y el deudor (nosotros). Su función principal es la gestión del cobro de adeudos, pero ojo, esta gestión debe realizarse dentro del marco legal establecido. No son entidades judiciales, no pueden embargar bienes ni tomar medidas que excedan sus competencias, limitadas a la negociación y la reestructuración de la deuda.
La ley es clara al respecto: los despachos de cobranza tienen prohibido acosar, intimidar o ejercer cualquier tipo de presión indebida sobre el deudor. No pueden llamar a altas horas de la noche, ni contactar a familiares, amigos o compañeros de trabajo para informarles sobre la deuda. Tampoco pueden utilizar lenguaje ofensivo o amenazante, ni enviar documentos falsos que simulen una demanda judicial. Estas prácticas, lamentablemente comunes en algunos casos, son ilegales y deben ser denunciadas.
Es importante saber que, como consumidores, tenemos derechos que nos protegen de estas prácticas abusivas. La Profeco (Procuraduría Federal del Consumidor) es la institución encargada de velar por nuestros derechos y ofrece mecanismos para presentar quejas en caso de irregularidades. Ante cualquier situación que consideremos inapropiada, debemos documentarla con la mayor cantidad de pruebas posibles: guardar mensajes de texto, correos electrónicos, registrar las llamadas telefónicas e incluso los nombres de los agentes de cobranza que nos contactan.
Si un despacho de cobranza nos contacta, tenemos derecho a solicitar información detallada sobre la deuda: el monto total, el desglose de capital, intereses y comisiones, así como la identidad del acreedor original. También podemos exigir que nos envíen por escrito cualquier acuerdo de pago al que lleguemos. Una vez liquidada la deuda, tenemos derecho a recibir una carta finiquito y a que el despacho gestione la baja de la deuda en el buró de crédito.
No debemos tener miedo de ejercer nuestros derechos. Informarnos y conocer la ley es la mejor herramienta para protegernos de posibles abusos. Recordemos que la deuda es una situación compleja, pero existen mecanismos para afrontarla de manera justa y respetuosa. Ante cualquier duda o inquietud, acudamos a las instancias correspondientes y busquemos asesoría legal. No estamos solos en este proceso. La información y la defensa de nuestros derechos son la clave para navegar con éxito en el mundo financiero.
Además de lo anterior, es crucial entender que la comunicación con el despacho de cobranza debe ser asertiva y respetuosa. Si bien es importante defender nuestros derechos, también lo es mantener una postura colaborativa para buscar una solución que beneficie a ambas partes. Expresar nuestras inquietudes y proponer alternativas de pago, siempre dentro de nuestras posibilidades, puede facilitar el proceso y evitar mayores complicaciones.
Recordemos que la prevención es la mejor estrategia. Llevar un control riguroso de nuestras finanzas, evitar el sobreendeudamiento y leer cuidadosamente las condiciones de cualquier crédito que solicitemos son medidas fundamentales para evitar futuros problemas. La educación financiera es una herramienta poderosa que nos empodera como consumidores y nos permite tomar decisiones informadas y responsables. No dudemos en buscar recursos y herramientas que nos ayuden a mejorar nuestra gestión financiera y a proteger nuestro patrimonio.
Finalmente, recordemos que existen diversas organizaciones y asociaciones de consumidores que brindan asesoría y apoyo en temas de deuda y cobranza. Buscar su ayuda puede ser de gran utilidad para comprender mejor nuestros derechos y para encontrar soluciones a situaciones complejas. No enfrentemos solos estas dificultades, busquemos el apoyo de profesionales y de las instituciones que velan por nuestros derechos como consumidores. La información es poder, y en el ámbito financiero, este poder nos permite tomar decisiones inteligentes y proteger nuestro bienestar económico.
Fuente: El Heraldo de México