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16 de junio de 2025 a las 06:25

¡Castigo Divino? Sismo en Perú causa polémica.

El domingo 15 de junio quedará grabado en la memoria de los limeños. Un sismo de magnitud 6.1, con epicentro a 30 kilómetros del Callao y una profundidad de 49 kilómetros, sacudió la capital peruana a las 10:42 horas, generando una cascada de reacciones que van desde el pánico hasta la fervorosa celebración. Mientras las redes sociales se inundaban de imágenes de polvo desprendiéndose de los acantilados y la tierra cediendo en las laderas, las autoridades se movilizaban para evaluar los daños y atender a los afectados. El saldo, hasta el momento: una persona fallecida y cinco heridos, además de grietas en diversas estructuras.

La noticia del sismo corrió como la pólvora, amplificada por la inmediatez de las comunicaciones modernas. Videos de playas cubiertas por una densa nube de polvo se viralizaron, mostrando la fuerza de la naturaleza y la fragilidad de las construcciones humanas. La incertidumbre se apoderó de muchos, reviviendo el temor a los tsunamis que acechan la costa peruana. El Centro Nacional de Alerta de Tsunamis, tras una tensa espera, descartó la posibilidad, trayendo un respiro de alivio a la población. El Ministerio de Defensa, por su parte, instó a la ciudadanía a seguir los protocolos de seguridad establecidos para este tipo de emergencias, recordando la importancia de la prevención y la preparación ante eventos sísmicos.

Sin embargo, la reacción ante el sismo no fue homogénea. Mientras algunos buscaban refugio y contactaban a sus seres queridos, otros lo interpretaron como una manifestación divina. Un video, captado por las cámaras de seguridad de una iglesia evangélica, se convirtió en el centro de la controversia. En él se observa a la pastora interrumpir su sermón al sentir el temblor. Lejos del miedo, la pastora exclamó: “¡Más fuerte, Padre, más fuerte!”, desatando una ola de aplausos y gritos de júbilo entre los feligreses. “No se muevan, alaben al señor. Eso significa que nuestro padre celestial está aquí”, proclamó, interpretando el sismo como una señal de la presencia divina. La escena, que ha generado un intenso debate en redes sociales, muestra la diversidad de interpretaciones y reacciones ante un evento de esta magnitud.

Este evento sísmico nos recuerda la constante actividad telúrica en la que vivimos los peruanos. La placa de Nazca, al subducir bajo la placa Sudamericana, genera una tensión que se libera en forma de terremotos. Es crucial, por tanto, mantenernos informados y preparados. Conocer las rutas de evacuación, tener una mochila de emergencia y participar en simulacros son medidas esenciales para proteger nuestra vida y la de nuestros seres queridos. Más allá de las interpretaciones religiosas o las reacciones individuales, la realidad es que los sismos son una constante en nuestro país. La preparación y la prevención son nuestras mejores aliadas ante la fuerza impredecible de la naturaleza. El sismo del 15 de junio nos deja una lección importante: la necesidad de estar siempre alerta y preparados, sin importar dónde nos encontremos, ya sea en la playa, en casa o incluso en la iglesia.

Fuente: El Heraldo de México