15 de junio de 2025 a las 20:40
Justicia para Lupita y su tío
La tragedia tiñó de rojo la noche del viernes 13 en el tranquilo ejido de San Vicente, municipio de Rosamorada, Nayarit. El jolgorio de una fiesta se transformó en escenario de un brutal feminicidio que ha conmocionado a la comunidad y que ha vuelto a poner sobre la mesa la lacerante realidad de la violencia de género en nuestro país. Guadalupe Judith López García, cariñosamente conocida como "Lupita", se encontraba disfrutando de la música y el baile, compartiendo un momento de alegría con su tío Omar, cuando la celebración fue abruptamente interrumpida por una ráfaga de disparos.
Los testigos presenciales, aún conmocionados por la brutalidad de los hechos, describen escenas de pánico y confusión. La música cesó de golpe, reemplazada por los gritos de terror y el sonido de los cuerpos cayendo al suelo. Entre la multitud aterrorizada, Lupita y Omar yacían sin vida, víctimas de la furia desatada de un hombre que, según testimonios recogidos en redes sociales y replicados por medios locales, sería la ex pareja de Guadalupe.
Aunque las autoridades aún no han confirmado oficialmente la identidad del agresor, la versión que cobra más fuerza entre los habitantes de San Vicente apunta a un crimen pasional, detonado por los celos. Se dice que el hombre, al ver a Lupita bailando con su tío, habría sacado un arma y disparado contra ambos, arrebatándoles la vida en un instante. Tras cometer el atroz acto, el presunto feminicida, según reportes preliminares que circulan en redes sociales, habría atentado contra su propia vida.
Este terrible suceso nos obliga a reflexionar sobre la fragilidad de la vida y la persistencia de la violencia machista que sigue segando vidas en nuestra sociedad. El caso de Lupita no es un hecho aislado, sino un reflejo de una problemática profundamente arraigada que exige acciones contundentes. Es imperativo que las autoridades realicen una investigación exhaustiva para esclarecer los hechos y que se aplique todo el peso de la ley contra los responsables, aunque en este caso, la justicia terrenal parezca haber llegado de una manera trágica y retorcida.
Más allá de la indignación y el dolor, es crucial que como sociedad nos unamos para exigir un alto a la violencia contra las mujeres. Debemos fomentar la cultura de la denuncia, promover la educación en igualdad y construir espacios seguros para que las mujeres puedan vivir libres de miedo. El recuerdo de Lupita y de todas las víctimas de feminicidio debe impulsarnos a redoblar esfuerzos en la lucha por un futuro donde la violencia de género sea erradicada para siempre. La información sigue en desarrollo y seguiremos informando conforme se den a conocer más detalles por parte de las autoridades competentes. Mientras tanto, la comunidad de San Vicente llora la pérdida de dos de sus miembros, en una tragedia que ha dejado una profunda herida en el corazón de Nayarit.
Fuente: El Heraldo de México